El 23 de febrero de 1981 las Fuerzas Armadas españolas defendieron España del ataque en el Congreso de los Diputados de un grupúsculo de nostálgicos del régimen franquista, manteniendo el orden constitucional que había nacido pocos años antes. Unas Fuerzas Armadas que, como reconocía la prensa especializada en Defensa hace pocos meses, en la gala de entrega de premios de la Asociación de Prensa de Defensa (APDEF), son la institución del Estado que más ha evolucionado y se ha adaptado a los valores constitucionales desde que entró en vigor la Constitución. En todos los planes de estudio que deben superar los alumnos de centros de enseñanza militar está incluida como materia la Constitución Española y los valores constitucionales. Los militares son los profesionales que mejor conocen la Constitución aparte de los estudiosos del Derecho. ¿Cuánta Constitución se estudia en las carreras de ciencias o en las ingenierías?

Son hechos objetivos y perfectamente contrastables, como lo son el prestigio adquirido más allá de nuestras fronteras por nuestros militares, que invariablemente vienen cosechando el reconocimiento a su profesionalidad y a su buen hacer tanto por el resto de componentes de las fuerzas internacionales en las que se integran como por los países en los que actúan. La propia población española viene siendo testigo de la brillantez con la que los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas han cumplido con todo lo que se les ha encomendado durante la pandemia, por penoso que fuera, desde descontaminar cárceles a custodiar y trasladar cadáveres.

Este viernes ha sido convocado el pleno extraordinario del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas solicitado por las asociaciones militares para tratar el tema de las retribuciones. Lamentablemente, el Ministerio de Defensa no solo no ha atendido a lo solicitado por estas, impidiendo que se debatiera la creación de una comisión de trabajo para tratar las retribuciones sino que no ha admitido a trámite las propuestas presentadas por las asociaciones. Ante esta situación ASFASPRO se ha visto obligada a no legitimar el pleno con su presencia y ha abandonado el pleno tras solicitar su anulación por no adecuarse el orden del día a lo solicitado en julio pasado por las asociaciones, siendo que la ley obliga al ministerio a convocarlo según lo solicitado.

El Ministerio de Defensa facilitó dos días antes a las asociaciones un estudio sobre retribuciones que es un fiasco, pues no solo no tiene en cuenta las demandas de las asociaciones sino que omite completamente cualquier proyecto de modificación del caduco reglamento de retribuciones actual, y se permite sacar pecho proponiendo unos escasos aumentos de 40€ para algunos puestos de trabajo. Cualquier comparación con los 600€ de aumento recibidos por un guardia civil en los últimos tres años es sencillamente insultante.

La naturaleza se empeña en mostrar a los españoles el trabajo que las Fuerzas Armadas (FAS) desarrollan en beneficio de toda la ciudadanía. Desde principios del 2020 la pandemia del COVID-19 y ahora el temporal Filomena están poniendo en valor al personal de las FAS (los paracaidistas despejando de hielo y nieve las calles de Toledo constituyen un buen ejemplo).

Esta abnegación recibe a cambio huecas palabras pero no hechos que solucionen nuestros graves problemas. Los Presupuestos Generales del Estado siguen sin contemplar medidas de calado para dignificar las “muy bajas” retribuciones del militar en activo, pese a que así las calificaba recientemente la ministra Robles.

Este año la conmemoración de la Pascua Militar está marcada por el COVID-19. El tener, como tenemos por nuestro desempeño a lo largo de la pandemia, la íntima satisfacción por el deber cumplido no es un motivo de alegría. No lo es porque el resto de la sociedad ha tenido que comprobar nuestras capacidades, nuestra formación, nuestra profesionalidad, nuestro sacrificio –y el de nuestras familias- en estos duros momentos. En nuestro caso, además, arrastramos problemas que no se resuelven.

El personal de las Fuerzas Armadas necesitamos urgentemente un reconocimiento profesional, lo cual implica contar con una valoración adecuada de la formación militar cursada. No tiene sentido que un militar que ingresa en un centro de enseñanza militar para mejorar de categoría tenga que cursar prácticamente lo mismo que su compañero civil que ingresa sin formación ni experiencia militar alguna. No se ha aplicado el Plan Bolonia, basado precisamente en el reconocimiento a la formación y a la experiencia, en la enseñanza militar, por mucho que en el Ministerio de Defensa se repita lo contrario. Se ha dinamitado la promoción interna para los suboficiales, lo cual constituye la prueba del algodón de que no se aplica Bolonia. Son asignaturas pendientes para prestigiar la carrera militar.

NACIONAL -  MADRID

RTVEProtestas de militares en once ciudades para reclamar mejoras salariales

TeleMadrid (Minuto 37:15)

La Nueva España: Los militares reclaman retribuciones y una carrera militar "justas y dignas"

Faro de Vigo

La Opinión de Murcia

La Provincia. Diario de Las Palmas

El Día. La Opinión de Tenerife

La Opinión de Málaga

Zamora 24 horasMilitares se concentrarán este sábado para reivindicar una carrera y unas retribuciones "dignas"

EFE: Militares: Necesitamos ver en nuestras nóminas el reconocimiento al colectivo

La Vanguardia

El Periódico de Canarias

El Diario.es

Yahoo Noticias - Agencia EFE

Diario de León: Los militares reclaman una carrera y un salario «dignos»

Escudo Digital: Los militares se manifiestan hoy en Madrid en defensa de unas retribuciones “dignas”

Ciudadanos, ciudadanas, amigos, compañeros de la familia militar, buenos días y gracias por acompañarnos.

Estamos hoy en la calle sin nuestros uniformes, y hemos cambiado las armas por la pancarta, para reivindicar dignidad profesional.

Estamos hoy aquí, con mascarilla y guardando la distancia de seguridad porque nuestra situación profesional es tan grave que no podemos quedarnos en casa aún en plena crisis sanitaria.

Estamos hoy aquí por dignidad profesional, porque el respeto que merece nuestro uniforme exige que se valore de forma adecuada la profesión castrense, nuestra formación, nuestra experiencia, nuestro desempeño profesional, nuestro sacrificio, nuestras capacidades demostradas por activa y por pasiva a lo largo de la crisis del COVID-19… porque cada vez que sucede una catástrofe, del tipo que sea, los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas somos el último recurso del Estado y damos un paso al frente sin dudar: incendios, nevadas, inundaciones, terremotos, etc. Al final, siempre estamos ahí los militares.

La Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas celebra el Día de la Constitución llamando a ejercer el derecho de manifestación para reivindicar la dignificación de la carrera y las retribuciones militares

MADRID, 6 de diciembre de 2020 – La Constitución cumple 42 años. Cuatro décadas deberían haber sido suficientes para que los ciudadanos españoles se dieran cuenta de que cuentan con unas Fuerzas Armadas profesionales dignas de un estado democrático. El comportamiento y buen hacer de los hombres y mujeres que las forman ha quedado demostrado en incontables ocasiones, especialmente a lo largo de la pandemia que sufrimos, no es necesario insistir en ello. Un comportamiento que les acredita como lo que son, unos dignos profesionales de la milicia y ciudadanos de una sociedad democrática occidental.

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