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Retribuciones militares: despotismo ilustrado

ASFASPRO denuncia que al Ministerio de Defensa se le llena la boca con un supuesto aprecio por el personal militar y aplica medidas retributivas de espaldas a los legítimos representantes de este personal.

La última semana de octubre la Subsecretaria de Defensa compareció en el Congreso para explicar los planes del Ministerio de Defensa en lo que respecta a retribuciones del personal militar. Tras un discurso grandilocuente en el que sacó pecho por las ridículas cantidades de aumento realizadas a principios de año, puso el énfasis en el futuro, insistiendo en priorizar “el mayor esfuerzo y dedicación, es decir, vamos a hacer un gran esfuerzo en el CDE, en el Complemento de Especial Disponibilidad (sic)”. Le traicionaban las palabras, el CDE es el Complemento de Dedicación Especial, el más injusto de todos los conceptos retributivos que sufre el personal militar.

 

Comparecencia de la Subsecretaria de Defensa, ante la Comisión de Presupuestos

28 de octubre de 2021

 

La Comisión de Defensa del Congreso ya indicó en su dictamen de febrero de 2018 (BOCD nº 318 de 15 de marzo de 2018) en su punto 36.d que los criterios de asignación del Complemento de Dedicación Especial no se ajustan a su finalidad. Este complemento no va con el puesto, es un dinero que los jefes reparten cada mes como y a quien quieren.

¿Qué pretende el Ministerio negando el aumento que piden las asociaciones profesionales e incrementando la partida del CDE? ¿Pagar serviles? ¿Pagar perros fieles con la velada amenaza de que a la más mínima queja el mes que viene no lo cobran?

Este complemento no paga penosidad (por lo que los soldados que retiran polvo de lava con pala no lo cobran), no paga peligrosidad (con lo que el personal que usa explosivos o bucea a gran profundidad no lo cobra), no paga nivel de formación especializada (con lo que quienes miden niveles de toxicidad no lo cobran), no paga las horas de servicio (con lo que quienes realizan las guardias no lo cobran), no paga…. Este complemento paga genuflexión y, sobre todo, cubre la carencia de otras retribuciones, pero no para los de abajo, a quienes prácticamente no les llega, pero a los de arriba les deja bien cubiertos, no en balde son ellos los que parten y reparten.

Es triste que un gobierno de coalición que se denomina de progreso social se comporte con el personal militar peor que cualquier gobierno que no se tilde de social, con medidas retributivas que va sacando de espaldas a “los representantes legítimos del personal militar”, que son las asociaciones profesionales (palabras de la Subsecretaria de Defensa). Del pequeño incremento en el Componente Singular del Complemento Específico (CSCE) de principios de 2021 ni el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas ni las asociaciones profesionales saben nada. Con respecto al irrisorio incremento del Componente General del Complemento Específico (CGCE) aprobado mediante RD 177/2021, de 23 de marzo, que modificaba el reglamento de retribuciones de 2005, las asociaciones fueron convocadas de urgencia a un pleno extraordinario del Consejo de Personal con dos días de antelación. El Ministerio debió darse cuenta a última hora de que si el proyecto no pasaba preceptivamente por el Consejo acabaría siendo anulado por los tribunales. De las intenciones actuales del Ministerio respecto a las retribuciones del 2022 las asociaciones se han enterado al ver la comparecencia de la Subsecretaria. Al personal no le casan las cuentas con las “fabulosas” subidas que ha explicado. Además, la Subsecretaria se ha referido a la Comisión de Trabajo sobre Retribuciones en el seno del Consejo, que desde junio y hasta la fecha se reunió una vez en septiembre y en la que no se ha informado para nada de las intenciones o los planes del Ministerio, y que da la impresión de ser un mecanismo para entretener a las asociaciones profesionales mientras el Ministerio de Defensa hace de su capa un sayo.

 

 
 

Comparecencia de la Subsecretaria de Defensa, ante la Comisión de Presupuestos

28 de octubre de 2021

 

Con la actual normativa, aumentar la partida dedicada al CDE no es aumentar las retribuciones del personal militar, puesto que no se consolida en ningún momento. La medida anunciada no sirve para consolidar aumento alguno en las paupérrimas retribuciones del sufrido personal militar y no se reparte de forma más o menos equitativa en función del puesto ocupado sino que se reparte mes a mes con criterios subjetivos del jefe de turno. Una acción en línea con la mejor tradición decimonónica de los gobiernos doctrinarios, aplicando la norma según si el personal es afecto o no afecto a quien reparte la dádiva. Casualmente, es el complemento que a partir de determinado empleo de la escala de oficiales les permite complementar nóminas llegando a un montante aceptable pero que para los suboficiales, y más aún para la tropa, no llega nunca para todos, en ocasiones algún o algunos meses al año, y en unas cuantías mucho más reducidas que las que se asignan los de arriba, a quienes no les falla ningún mes. Un complemento que no cumple con el fin para el que fue creado, que no retribuye como debiera la dedicación y que siempre se distribuye en función de cómo le dé el aire al jefe de unidad. Es de vergüenza torera querer vender aumento de retribuciones cuando lo que se financia es arbitrariedad en grado sumo.

La historia se repite. En 2005, el cambio que llevó al actual reglamento de retribuciones, la conocida como “subida de Bono”, se justificó por las escasas retribuciones que percibían tropa y suboficiales y acabó derivando las mayores subidas de nómina hacia los oficiales. Al final, el lobby del generalato termina arrimando el ascua a su sardina. En 2021 las asociaciones profesionales solicitan aumentar los dos componentes del Complemento Específico y el Ministerio responde planteando aumentar el CDE, para que lo repartan los de siempre.

Retribuciones dignas y retribuciones justas no es aumentar el capítulo de los complementos que se reparten a dedo. Lo que hace este Gobierno es una pérfida praxis de la teoría del despotismo ilustrado, “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

¡Más justicia social y menos desvergüenza!

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