Entrevista este lunes, 12 de octubre, a la ministra de Defensa en "Herrera en COPE"

Carlos Herrera:  "¿Van a subir el sueldo a los soldados? Que cobran muy poco".

Margarita Robles, ministra de Defensa: "Pues es verdad que cobran muy poco los soldados, yo soy perfectamente consciente de ello. Por eso es tan importante, entre otras cosas, que España tenga unos presupuestos, que no estemos con unos presupuestos prorrogados.

Que muchas de las Fuerzas Políticas que hacen esa crítica y que además reclaman, y yo creo que es justo ese incremento del sueldo, son los primeros que no quiren dar un apoyo a los presupuestos. Así que ojalá tengamos pronto unos presupuestos y ojalá unas reivindicaciones que yo creo que son justas, que llevamos con un presupuesto prorrogado desde hace mucho tiempo, puedan hacerse realidad. Y en todo caso si alguien se merece todo el agradecimiento y todo el reconocimiento son los 120.000 hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas".

El Teatro Real ha rendido homenaje este fin de semana al personal sanitario y a los cuerpos de seguridad del Estado (Policía Nacional, Protección Civil, Bomberos, SAMUR y Policía Nacional) ofreciendo entradas gratuitas a estos colectivos para que puedan acudir con sus familias a ver en el coliseo «Historia de un soldado», de Stravinski. Una vez más el trabajo del militar es impagable, desinteresado y sus familias se contagian en la desafección general en la que se ven sumergidos.

Igual que el pobre José de Stravinski el resto de los militares se ven en España cada día engañados por el Fausto Mefistófeles de los sucesivos gobiernos. José se cree todas y cada una de las promesas del diablo que le promete bienestar profesional, económico y social si acepta la promesa de mantener el honor, emplear la máxima dedicación en su trabajo, ejercerlo con profesionalidad, con responsabilidad, con absoluta aceptación del peligro y de su propia muerte como obligación inexcusable de su contrato con el Estado, renunciar a la multitud de derechos que acompañan a cualquier ciudadano, demostrar compromiso, abnegación y cumplir, en resumen, con el resto de valores que se consagran en los grimorios infernales de la fracasada Ley de la Carrera Militar y las Reales Ordenanzas.

Ante la situación de incertidumbre provocada con motivo de las nuevas medidas restrictivas extraordinarias anunciadas por la Presidenta de la Comunidad de Madrid en la tarde de este viernes 18 de septiembre, ASFASPRO, decide aplazar su participación en la manifestación por unas retribuciones militares dignas

 

El agravamiento de la situación sanitaria en Madrid obliga a esta asociación profesional mayoritaria de las Fuerzas Armadas a posponer su participación en la manifestación convocada hasta que la situación mejore.

La exigencia Académica para entrar en las Academias militares ha subido sin cesar desde el año 2010 en todos los Cuerpos Militares sin excepción, una progresión que, sin embargo, ha sido desigual. En los primeros años de esta última década son los Cuerpos Generales del Ejercito del Aire y de Infantería de Marina los dominadores, situación que se mantiene hasta el año 2015. La Guardia Civil estaba incluso en algún periodo por debajo del Cuerpo General de la Armada. Desde al año 2016 la situación ha cambiado siendo el Cuerpo de la Guardia Civil el que se lleva a los mejores opositores.

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Sin entrar a valorar el oportunismo, las actitudes violentas o la intención política de muchas de las acciones que se están produciendo, estamos asistiendo durante estos últimos meses a movilizaciones y protestas en casi todos los países occidentales para denunciar el racismo intrínseco puesto en evidencia en algunas actuaciones policiales que derivaron en la muerte de hombres “afroamericanos” en los Estados Unidos de América.

De manera firme y contundente, ciudadanos, deportistas, partidos políticos y muchas organizaciones civiles se manifiestan contra el racismo, la segregación, la desigualdad social o la falta de oportunidades de las minorías. En la misma línea, en España también son habituales los actos o declaraciones de representantes de grupos políticos, medios de comunicación y ciudadanos en general denunciando cualquier tipo de desigualdad de trato, xenofobia o exclusión social que sobrepasen los principios básicos de un estado de derecho o los que establece la propia Constitución Española.

Los militares estamos de enhorabuena, a las capacidades ya demostradas (descontaminación de locales, montaje de hospitales, asistencia sanitaria, traslado de cadáveres, transporte logístico, seguridad de centrales nucleares, vigilancia de fronteras…) durante los primeros meses de pandemia, dentro y fuera de la Operación Balmis, se une ahora una nueva capacidad: las Fuerzas Armadas pueden aportar en caso necesario 2.000 rastreadores para la identificación de positivos en COVID-19 que han realizado el preceptivo curso de formación1. Es una auténtica ganga para el Estado disponer de personal cualificado, versátil en capacidades de alta demanda en tiempos de crisis, disponible a cualquier hora, cualquier día de la semana todas las semanas del año, disciplinado, que cumple órdenes de forma natural… y encima barato, muy barato, puesto que es desde hace muchos años el personal peor pagado de la Administración. Así se evita tener que pagar, cuando los profesionales de la salud inciden en que “es un trabajo y como tal debe ser remunerado”2.

La tarea del rastreador no es fácil, y debe disponer de formación adecuada para poder establecer contacto –personal o telefónicamente- con personas de toda índole y condición. Debe estar preparado para comunicar con ellas e interrogarlas sobre aspectos muy personales, por lo que para tener éxito es indispensable –además de conocimientos sobre la enfermedad- una gran profesionalidad, empatía y un dominio del lenguaje que permita establecer una relación agradable y positiva entre el “interrogador” y el presunto infectado. Porque se trata de realizar un interrogatorio con resultados verdaderos, y el mero hecho de establecerlo puede ser visto, si no se realiza con tino, como algo agresivo por quien recibe la llamada. En definitiva, es un puesto de responsabilidad, de profesionalidad, que realizarán de nuevo con eficacia los militares.

La problemática de personal se incorpora a la Directiva de Defensa Nacional. Este verano se ha promulgado por fin la nueva Directiva de Defensa Nacional que deroga la anterior de 2012. Si tenemos en cuenta que venía siendo habitual que este documento, marco general de la defensa nacional, fuera renovado a cada inicio de legislatura, es decir, cada cuatro años, nos encontramos ante una noticia importante. Efectivamente, se ha adaptado a la realidad actual incluso haciendo mención a las necesidades del personal y a la importancia de que estas estén cubiertas para que se pueda cumplir adecuadamente la misión.

Las asociaciones profesionales nos centramos en las cuestiones referentes al personal, no en balde nuestra finalidad es la promoción y defensa de los intereses profesionales, económicos y sociales del militar. Desde este punto de vista es importante que la Directiva de Defensa Nacional 2020 haya incorporado por primera vez entre las directrices de actuación: “La calidad de vida y unas condiciones de trabajo seguras y dignas para los miembros de las Fuerzas Armadas”. La importancia de estas ha sido resaltada ya tanto por el Observatorio de la Vida Militar –en su Memoria informe del año 2015- como por la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados en el dictamen sobre dicho informe, en 2017.

Las asociaciones profesionales ASFASPRO, AUME, ATME y UMT hemos tenido conocimiento de la última versión del proyecto de real decreto de modificación del reglamento de retribuciones militares en el que se establecen variaciones en los complementos de empleo y en la disminución salarial en la situación de reserva al cumplir los 63 años.

Este documento, fechado un día antes de la última reunión mantenida con la Ministra de Defensa y del que, con absoluta deslealtad, no se informó en la misma, no recoge la propuesta de mínimos de las asociaciones para comenzar una negociación que permita asegurar una mejora en las retribuciones de los militares, los cuales no merecen menos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Seguimos siendo ninguneados y olvidados, excepto cuando se nos pide compresión, sacrificio y trabajo por la situación actual, ¿qué comprensión recibimos los militares y nuestras familias?

Excma. Sra. Dª. María Jesús Montero Cuadrado

Ministra de Hacienda

Calle Alcalá, 9

28014 Madrid

Madrid, 4 de agosto de 2020

 

Estimada Señora Ministra,

Nos dirigimos a Vd. en calidad de representantes de las principales asociaciones profesionales de los miles de hombres y mujeres miembros de las Fuerzas Armadas. Hombres y mujeres que realizamos un trabajo con gran sacrificio personal, familiar y social, y que, literalmente, empeñamos nuestra vida en defensa de España. Queremos llamar su atención, sobre la grave situación que miles de militares atravesamos desde hace años como consecuencia de una política de retribuciones injusta y cuya resolución está en buena parte en sus manos.

ASFASPRO, AUME, ATME y UMT se reúnen con la Ministra de Defensa obteniendo el compromiso etéreo de abordar la grave situación de las retribuciones del personal militar atendiendo a las propuestas de las asociaciones. De nuevo palabras sin hechos concretos. Las asociaciones mantienen la convocatoria de manifestación para septiembre.

Las asociaciones profesionales presentan a la ministra tres propuestas de mínimos para iniciar la actualización de las retribuciones militares y la ministra solo asume un compromiso de “trabajo” de cara a los Presupuesto Generales del Estado.

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