Hay dinero para todos excepto para dignificar los paupérrimos salarios militares

La Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas, ASFASPRO, observa con estupefacción cómo se dispara la brecha retributiva que los separa de las FCSE, tras el anuncio del ministro Marlaska.

 

La Asociación Profesional de Suboficiales de las Fuerzas Armadas denuncia el doble rasero con que se trata al personal que ha dedicado sus esfuerzos a solucionar la crisis sanitaria provocada por el COVID-191.

El presidente del Gobierno y algunos de sus ministros han afirmado que “nadie va a quedar tirado” o “nadie va a quedar atrás” tras esta crisis. Se acaba de aprobar 247 millones de euros para mejorar las nóminas de las FCSE, se trata del tercer aumento que reciben con el que verán aumentadas sus retribuciones en un 20% cumpliendo el acuerdo de 2018. Mientras tanto los militares siguen mal pagados, olvidados, ninguneados e ignorados por el Ministerio de Defensa y por el propio Gobierno de la Nación y sólo se les dedican muchas palabras de agradecimiento.

Desde diciembre de 2017, en que la entonces ministra Cospedal anunció un plan para dignificar las retribuciones militares -que el Congreso de los Diputados consideraba en situación grave- no se ha avanzado nada en homologar los sueldos militares con los de los cuerpos de seguridad, al contrario, la brecha se ha disparado. El trabajo de los militares es tan impagable que no se encuentran capítulos en el presupuesto para dignificar mínimamente sus nóminas.

Es inadmisible e injustificable que un soldado profesional, que tiene disponibilidad permanente para el servicio, penosidad, peligrosidad y una interminable jornada laboral real, perciba 900 € líquidos al mes, al mismo tiempo que se aprueba un ingreso mínimo vital que puede llegar a ser superior al ridículo sueldo del soldado que ha demostrado sobradamente su entrega, profesionalidad y humildad en innumerables ocasiones, por ejemplo, en la crisis sanitaria que todavía estamos padeciendo y que deja un total de 882 militares contagiados y 9.600 en cuarentena.

Con el pago del tercer tramo de la equiparación salarial, todos los miembros de las Fuerzas Armadas por debajo del empleo de capitán cobrarán menos o considerablemente menos que el guardia o policía más moderno de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Estamos hablando de más de cien mil mujeres y hombres que, además de las misiones o cometidos habituales, soportan la práctica totalidad de las guardias y los servicios. Un soldado profesional cobrará 1.000 € menos al mes que un guardia civil o un policía recién egresados, un sargento con varios años de servicio 500 € menos y un teniente 200 € menos.

Se nos está aplicando una injusta doble vara para medir nuestro valor humano y profesional mientras contemplamos las diferentes subidas salariales como meros espectadores. Desde finales de 2017 se han destinado 0 euros a los militares, casi 900 millones a Policía y Guardia Civil y muchos millones más a las policías autonómicas y locales. Y ahora, como ya tenemos a la vista una nueva recesión o crisis económica, el Gobierno y los partidos políticos tendrán la excusa perfecta para mantener unos cuantos años más el sistema “low cost” que tiraniza el régimen del personal militar profesional desde hace ya tres largas décadas2.

Los elogios y las muestras de cariño ya no son suficientes a la vista de lo anunciado ayer por el ministro del Interior, por tanto, la ministra de Defensa tiene que pronunciarse a la mayor brevedad para aclarar cuáles son las razones para la discriminación y el castigo a los militares profesionales.

 

 

Retribuciones

 


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