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Patrullas versus capacidades interdisciplinares

Tras más de tres semanas de vigencia del estado de alarma se están abriendo paso en los medios de comunicación aspectos que inicialmente no atraían la atención y ahora van haciéndose un hueco. Uno de ellos es el papel de las Fuerzas Armadas en la resolución de la crisis, cuando son un elemento que normalmente no aparece en la escena pública. Y quizás por este mismo motivo se puede comprobar que se echa mano de mucho tópico en numerosos artículos e intervenciones en los medios de comunicación. El último asunto a colación ha sido la discusión sobre la conveniencia o no de patrullas mixtas de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) y Fuerzas Armadas (FAS) para realizar labores de seguridad ciudadana.

Los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas han salido de sus cuarteles participando en una operación militar en territorio nacional, la Operación Balmis, y se comportan con la misma profesionalidad, seriedad y humildad con la que vienen realizando las misiones en el exterior, cualidades que ya ha sido reconocidas por nuestros aliados y por las naciones anfitrionas. Desgraciadamente los españoles pueden verlo ahora bien de cerca y ojalá no hubieran tenido que comprobarlo en estas circunstancias. La realidad es que las Fuerzas Armadas están utilizando sus múltiples capacidades en apoyo a las necesidades que la situación plantea: descontaminación/desinfección, instalación de hospitales de campaña, fabricación de medicamentos, transportes de todo tipo, traslado de cadáveres… y también protección de fronteras y vigilancia en las calles. Y aquí parece que se disparan algunas alarmas. De forma injustificada se despiertan viejos fantasmas y se alimentan prejuicios gratuitos con la falta de conocimiento del trabajo diario de nuestros militares: que si patrullas mixtas, que si competencia entre cuerpos y entre ministerios…, que solo enturbian la imagen del conjunto de servidores públicos que están poniendo su esfuerzo y su sacrificio para el bienestar colectivo de la ciudadanía.

 ¿Pueden las Fuerzas Armadas patrullar las calles velando por la seguridad de los ciudadanos? La respuesta nos la da el art. 15.3 de la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional: Las Fuerzas Armadas, junto con las Instituciones del Estado y las Administraciones públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas conforme a lo establecido en la legislación vigente”.

¿Cuándo lo harán? La respuesta en el art. 5.6 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19: “Para el eficaz cumplimiento de las medidas incluidas en el presente real decreto, las autoridades competentes delegadas podrán requerir la actuación de las Fuerzas Armadas…”. Es decir, las Fuerzas Armadas actuarán cuando lo pida la autoridad delegada.

¿Cómo lo harán? Pues atendiendo a lo que la autoridad delegada solicite, movilizando sus capacidades, que como han comprobado los ciudadanos son de muy diversa índole. Esto significa que nuestras Fuerzas Armadas cuentan con los medios y personal adecuado para el cumplimiento de sus misiones, con un personal formado en múltiples especialidades en las que cuenta con acreditada experiencia.

Dentro de estas capacidades también se incluyen las unidades de Policía Militar (Naval o Aérea) que, como su nombre indica, son policías, y sus integrantes han recibido la formación que indiscutiblemente les habilita para ello. Pero es que, además, muchas unidades que no son de policía, antes de participar en misiones en el exterior además de para el combate han recibido instrucción para funciones policiales, control de masas… No está de más recordar que nuestros militares realizan de forma cotidiana servicios de guardia de seguridad en bases y acuartelamientos, y cuando lo hacen tienen todas las atribuciones de agentes de la autoridad.

A las Fuerzas Armadas no les falta capacidad, lo que les falta es otra cosa, un presupuesto adecuado, y al personal que las integra no le falta formación, en todo caso que se le reconozca efectivamente. Lo que sí les puede faltar y de hecho les falta es un sueldo adecuado1, pero esto no va a impedir que cumplan con su deber de una forma más que digna.

No consideramos conveniente entrar en rifirrafes sobre la existencia o no de patrullas mixtas, no es un problema, las circunstancias requieren una actuación interdisciplinar en la que no pueden entrar en colisión egos particulares o de cuerpo, pues cada disciplina o cada ámbito tiene su función y unos complementan a otros. No es el momento de discutir las capacidades de ningunos de los actores sino de actuar de forma conjunta, lo importante es el cumplimiento de la misión común, estando cada uno en su puesto. Sobre la coordinación y la manera de organizarse ya se ocupa la autoridad delegada, que establece los protocolos de actuación. De esta manera los miembros de las patrullas militares tienen clara su misión y sus posibilidades de actuación (como siempre que participan en una operación militar), no se han convertido en policía judicial de la noche a la mañana, y no van a investigar y esclarecer delitos, no es su función, pero sí son agentes de la autoridad y velan por la seguridad ciudadana aunque otros pongan las sanciones:

  • Si hay delito flagrante tienen obligación de intervenir.

  • En caso de observar una conducta irregular pueden retener a la persona, ponerlo en conocimiento inmediato de las FCSE para que tomen nota o procedan a la evacuación de la denuncia correspondiente.

Lo que nos parece preocupante es aprovechar las disquisiciones sobre las patrullas para lanzar veladas sospechas sobre las capacidades del personal militar, quien precisamente está demostrando por activa y por pasiva que está formado para desarrollar las tareas que desempeña, y que si tiene algún problema es precisamente que gran parte de la formación con la que cuenta no le es reconocida. Pero ahora es el momento de trabajar codo con codo, las reclamaciones ya vendrán después.

 


1 Las retribuciones del personal militar están en una situación grave, afirmó la Comisión de Defensa del Congreso en su dictamen de 21 de febrero de 2018: “[…] estamos lejos de garantizar la igualdad salarial con los funcionarios públicos, y que además se producen desajustes en la gestión de complementos y ayudas de traslado y formación que producen agravios […]”. Han pasado dos años y seguimos igual.

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