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MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Ejército de Tierra ha impuesto un arresto de un mes y un día al presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), Jorge Bravo, por criticar en los medios los recortes del Ministerio de Defensa, unas declaraciones que se han considerado constitutivas de la infracción disciplinaria que castiga las "reclamaciones, peticiones o manifestaciones contrarias a la disciplina o basadas en aseveraciones falsas".

Según ha informado AUME en un comunicado, Bravo ha conocido este mismo martes su sanción de privación de libertad, que deberá cumplir en el establecimiento disciplinario militar centro, en la Base 'San Pedro' en Colmenar Viejo. La asociación ha anunciado una reunión "extraordinaria" para mañana en la que acordará "las acciones e iniciativas" para "la mejor defensa de los derechos" de su presidente "como persona y como ciudadano" y de la asociación, ante este "ataque brutal e inmotivado".

Las declaraciones objeto de la sanción fueron realizadas en julio de 2012, cuando Bravo, en su "exclusiva condición de presidente de una asociación profesional" de militares, recalca AUME, habló de la "posibilidad de recortar en gastos superfluos" como festejos, aniversarios y actos públicos, que "permitirían evitar recortes de otro tipo en las retribuciones de los militares y alinearse con los esfuerzos que se están exigiendo a todos los ciudadanos".

En opinión de esta asociación, su presidente habló "en términos correctos, adecuados, serios, realistas y, sobre todo, en ámbitos propios de la actividad de las asociaciones profesionales de miembros de las Fuerzas Armadas, como son los socialies, económicos y profesionales".

Sin embargo, según informa AUME, la resolución, que dicta el general jefe de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica del Cuartel General del Ejército de Tierra, se considera que las declaraciones que hizo Bravo en ABC-Punto Radio y EsRadio constituyen "una conducta pluriofensiva", en la que "además de la disciplina, se ataca la incolumidad de los cauces reglados establecidos para dirimir procedimentalmente los conflictos en el ámbito castrense".

Según esta resolución, en la que la asociación ve un "alarde de uso arbitrario del derecho", la actuación de Jorge Bravo "no se limitó a comentar una noticia que en el seno de un reportaje suscitó el locutor que presentó la información", sino que "formuló una serie de reclamaciones en materia retributiva y salarial, entendiendo como tal reclamación el mostrar su oposición o contradicción con algo que se considera injusto, o bien demandar, pedir, exigir, solicitar o reivindicar algo a lo que, se estima, se tenga derecho".

"HAY GENTE QUE NO QUIERE UNAS FAS PLENAMENTE DEMOCRÁTICAS"

AUME asegura que no va a "permanecer impasible ante este ataque brutal e inmotivado a su presidente y a la propia asociación". "Hay gente que no quiere unas Fuerzas Armadas plenamente democráticas, que ajusten el cumplimiento de su misión a la irrenunciable dignidad de toda persona, lleve o no lleve uniforme", recalca la asociación, que asegura que su presidente "no está ni estará solo en la lucha por la dignidad y plena ciudadanía de los militares al servicio de la sociedad civil".

Éste es el segundo arresto que se le impone al presidente de AUME por declaraciones a los medios. En concreto, se le castigó a un mes y un día de arresto por criticar, en marzo de 2006, la gestión tras el accidente del helicóptero Cougar en Afganistán en el que murieron 17 militares. Bravo denunció en una rueda de prensa que se habían adoptado "medidas especiales para acallar y limitar la libertad de expresión de los soldados". Además, se le impuso otro arresto de un mes y diez días por asistir a una manifestación de guardias civiles en enero de 2007 en Madrid.

Foto: EuropaPress

 

 

Madrid, 31 mar .- LA INFORMACIÓN 

Las misiones en el exterior afrontan un mes de abril movido, con el envío de militares a Mali, y los relevos de los contingentes desplegados en Afganistán y Líbano -en pleno proceso de repliegue-, así como la cesión del mando en la operación "Atalanta" de lucha contra la piratería en el Índico.

La primera misión afectada será la desplegada en los mares del Índico, ya que el próximo sábado la fragata "Numancia" relevará a la "Méndez Núñez", que dejará de ejercer como buque insignia de la operación "Atalanta" de la UE.

Esta fragata de combate ejerce desde el pasado diciembre como buque de mando de "Atalanta", con el vicealmirante Pedro García de Paredes al frente de la fuerza naval europea.

La "Numancia" se unirá al buque de acción marítima "Rayo", que desde el pasado 1 de marzo se encuentra en la operación "Atalanta".

Además España tiene desplegado en Yibuti, un avión P3-Orion, con un destacamento aéreo de unos 50 militares

Desde que se puso en marcha "Atalanta", en diciembre de 2008, han participado cerca de 20 buques de superficie, equipos operativos de Infantería de Marina, unidades de Guerra Naval Especial y el Centro de Vigilancia Marítima de Cartagena.

La segunda misión que sufrirá cambios a lo largo de este mes de abril será la de El Líbano, que desde hace un año está siendo reducida de forma progresiva y paulatina.

A mediados de abril está previsto que comience la rotación del contingente, que ya en el último relevo del pasado noviembre se quedó reducida en un 31 por ciento.

El repliegue ya se inició en mayo del pasado año de forma simbólica, con el regreso de unos 60 efectivos.

El nuevo contingente que se desplace a la base española en Marjayún acudirá con unos 600 efectivos, cifra inferior a los anteriores, según fuentes militares.

El compromiso del Gobierno, según explicó el ministro de Defensa, Pedro Morenés, es que España retiraría antes de final de año hasta el 50 por ciento del contingente militar en el Líbano.

En Líbano, España se encarga de garantizar la vigilancia del cese de las hostilidades, el apoyo y asistencia a las Fuerzas Armadas libanesas para que extiendan su control entre el río Litani y la Línea Azul pactada con Líbano, como línea de separación entre ambos países pero sin constituir, hasta ahora, una frontera reconocida a nivel internacional.

Por otra parte, también está previsto para finales de abril el relevo de personal en Afganistán, según han confirmado a Efe fuentes militares.

En Afganistán ya ha comenzado el repliegue desde la base de Qala i Naw a la de Herat, con el traslado de material, vehículos y personal.

Dentro de ese proceso de repliegue, medio centenar de militares han regresado a España la pasada semana, principalmente personal que trabajaba en las bases de combate de Ludina y Moqur, cerradas recientemente.

Se prevé que España deje Qala i Naw el próximo otoño, con lo que dejará la provincia de Badghis y su presencia en Afganistán se limitará a Herat, desde donde se culminará el repliegue completo en 2014.

A todo ello hay que sumar que la UE espera poner en marcha en abril su misión de adiestramiento en Mali, denominada EUTM-Mali, que cuenta con un mandato inicial de quince meses y prevé proporcionar asesoramiento y adiestramiento militar a las fuerzas armadas del país.

España aportará medio centenar de militares a esta misión, por lo que está previsto que el envío de los primeros militares españoles se realice a mediados de abril, según fuentes militares.

Ángel Apezteguia

(Agencia EFE)

 

marzo 27, 2013 - D. Gerardo Infante Muluya - Observatorio CISDE

Con la llegada al trono de España de la dinastía de Borbón, se iniciaron cambios significativos relativos a la uniformidad en los Ejércitos. No obstante, durante todo el siglo XVIII, las diferentes armas y unidades se distinguían por el co­lor de sus uniformes, empleo de gorros o prendas de vestir diferentes. Pero ya a comienzos del siglo XIX aparecen los distintivos de Cuerpos, Armas, Unidades e incluso Especialidad.

 

Medio centenar de militares españoles del Ejército de Tierra llegarán el próximo 13 de abril a Malí para sumarse a la misión de la UE para entrenar y asesorar al Ejército maliense y ayudar a Bamako a garantizar el control de su propio país y su integridad territorial frente a grupos yihadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento de Unidad para la Yihad en África Occidental (MUYAO) y el grupo islamista tuareg Ansar Dine.

En concreto, el próximo 13 de abril llegará a la base de entrenamiento de la misión de la UE en Koulikoro, ubicada a unos 60 kilómetros al noreste de Bamako, la sección de 32 militares españoles comprometida para contribuir a la fuerza de protección de los instructores europeos de la misión y el Cuartel General Avanzado en Koulikoro, según han avanzado a Europa Press varias fuentes europeas.

MADRID, 22 Mar. (EUROPA PRSES) -

El Consejo de Ministros ha autorizado la aplicación del Fondo de Contingencia por un importe de algo más de 514 millones de euros para gastos ocasionados por la participación de las Fuerzas Armadas en "operaciones de mantenimiento de la paz" este año.

El pasado 28 de diciembre el Consejo de Ministros prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2013 la participación de los militares españoles en un total de cinco misiones en el exterior: Afganistán (1.300 militares y 40 guardias civiles), Líbano (660 militares), Bosnia i Herzegovina (25), el Océano Indico (395) y Uganda (20).

El Museo del Ejército de Toledo exhibe desde hoy una exposición temporal dedicada al Regimiento Cazadores de Alcántara, que combatió en el Desastre de Annual, en el que fue prácticamente aniquilado por la insurrección marroquí en su lucha contra el Protectorado español.

La muestra, que inauguró ayer por el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Jaime Domínguez Buj, incluye 300 piezas cedidas y de fondos propios del Museo, entre ellas cinco estandartes y guiones que pertenecieron al laureado Regimiento de Alcántara, que han sido restaurados por la Fundación Banco de Santander.

La exposición, que permanecerá en el Museo del Ejército en el Alcázar de Toledo durante tres meses, se compone de cuatro módulos, en los que se explica el significado de la Cruz Laureada y la Real y Militar Orden de San Fernando, así como la historia del Regimiento Acorazado de Caballería Alcántara, fundado en Flandes en el siglo XVII y vigente hoy en día en su base de Melilla.

José M. Vera - 14 de marzo de 2013 - ATENEA DIGITAL

El coronel Juan Antonio Muñoz, del Mando Logístico, ha impartido en HOMSEC, dentro de las Jornadas de Logística, una conferencia sobre las mejoras que supondrá, para todo el personal militar, el nuevo programa del Ejército para renovar la uniformidad, adaptándose a sus necesidades. Un programa que permite adquirir las prendas por Internet, pagarlas con puntos asignados según el destino de cada uno, y recibirlas en la unidad en un plazo máximo de 45 días. Además, el MALE también está abriendo nuevas tiendas en los centros de intendencia y acuartelamientos, donde se pueden adquirir estas prendas pagándolas con dinero.

El coronel Muñoz ha explicado que, hasta 2009, el Ejército suministraba "hasta 70 prendas, por persona y año. Un sistema que era poco económico por cuanto se daba un equipo entero y muchos de sus componentes se terminaban regalando por falta de uso, como pasaba "con los sacos de dormir si se estaba destinado en un cuartel general". Además, obligaba al Ejército a disponer de casi 40.000 equipos en stock, para reposiciones. "Ello suponía un esfuerzo económico importante, por la rigidez del sistema. Además, los materiales, en muchos casos, no se ajustaban a las necesidades del personal militar, ya que no existía un canal de comunicación entre Ejército y empresa para hacerle llegar impresiones sobre sus prendas".

El MALE ha puesto un nuevo programa en marcha que supone una verdadera revolución por su novedad, eficacia y flexibilidad. El primer paso ha consistido en clasificar a cada militar dentro de cuatro posibles grupos, en función de su destino y actividad diaria. "No consume lo mismo un zapador que un miembro del cuartel general del Ejército en Madrid", ha explicado el coronel Muñoz. "A cada miembro del grupo se le ha dado un determinado número de puntos para adquirir ropa, que se adapta a sus necesidades, que va desde los 420 a los 197 puntos, según el tipo de destino y actividad. Además, a cada prenda también se le ha dado un valor en puntos. Después, creamos un sistema por el que cada militar tiene asignado un código, para garantizar la protección de datos, y que se usa para solicitar, a través de Internet -en la web www.etvestuario.es-, las prendas que se quieran. La petición la recibe la empresa que tiene la ropa y que se encarga de empaquetarla y enviarla. Una nueva forma de trabajar que permite prescindir de stock al Ejército y evitar costoso gastos de almacenamiento. Además, permite a las empresas trabajar bajo demanda, reduciendo la posibilidad de fabricar prendas que no se solicitan. Un sistema que está permitiendo cambiar el uniforme del Ejército en sólo seis meses", ha añadido.

Así, los militares españoles dispondrán, a partir del uno de enero de 2014, de un centenar de prendas -con 700 referencias, entre las que también está el calzado, gorra, guantes, y algunas curiosas, como redes miméticas o uniforme de descanso. Además, el Ejército está estudiando constantemente nuevos artículos para incluirlos, o no, en el catálogo de indumentaria, si son demandados. Las prendas se darán en color árido o boscoso, según la unidad -el 70% visten con el primero y el 30% con el segundo-.

Además, al determinar el número de prendas más demandadas, se han eliminado las que no se usaban realmente, mejorando notablemente la calidad del nuevo catálogo de indumentaria del Ejército. En definitiva, "el sistema es moderno, ágil y nos ha permitido cambiar de uniformidad, del mimetizado al pixelado y, en 2014, al pixelado boscoso".

Entre la curiosidades que ha destacado el coronel Muñoz señaló el gran número de situaciones imprevistas que contempla, por ejemplo, la posibilidad de incrementar los puntos de personal concreto por parte del jefe de unidad, de realizar pedidos conjuntos -ya que, el mínimo, es de 60 puntos para evitar que el envío salga más caro que la prenda- o de disponer de un volumen importante de ropa si, por ejemplo, hay que enviar a zonas de operaciones, de forma urgente, a una unidad que precisa de nueva ropa.

Además, este sistema de gestión integral del vestuario, nombre técnico con el que se conoce al nuevo programa de indumentaria, permite al Ejército mantener el control sobre su ropa, su calidad y su diseño, abaratando costes y trabajando bajo el marco de la colaboración público privada. Por último, ha destacado que, siguiendo las directrices del jefe del Estado Mayor de la Defensa, también el Ejército del Aire está adquiriendo sus prendas a través de Tierra, con los mismos estándares de calidad. La Armada no, al necesitar que sean ignífugas.

Jesús García Calero - 15/03/2013 - ABC 

La aparición esta semana en la Ría de Ferrol de los restos de una galeaza hundida en 1588, «La Ragazzona» (una de las más grandes naves de la Gran Armada, la mal llamada Armada Invencible) ha puesto de actualidad uno de los episodios más épicos de nuestra historia. Aquel año, Felipe II intenta derrocar a la Reina protestante de Inglaterra, Isabel I, con un ambicioso plan combinado: desembarco anfibio de los Tercios de Flandes, 30.000 hombres desde los Países Bajos, coincidiendo con la llegada de una Armada colosal desde la península.

Desgraciadamente todo falló. Pero embarquémonos en «La Ragazzona» (la «muchachona») y vivamos de primera mano toda aquella triste aventura. Aquí contaremos la historia más completa disponible de la nave capitana de la flota levantina, porque tenemos la fortuna de tener al mejor guía, el contraalmirante José Ignacio González-Aller Hierro, quien ha leído y transcrito durante las últimas décadas todos los documentos históricos relativos a aquella empresa.

Dios de su lado

¿Por qué falló todo el plan, si Felipe II creía que Dios estaba de su lado? Mensajes que no llegaron, tempestades, falta de coordinación, además de la agresiva respuesta del inglés; y más tarde el durísimo regreso por los confines del mar del norte y la costa de Irlanda, azotada por pavorosas galernas. Todo ello resultó ser el final de un sueño, y del empeño del Rey, que por supuesto empujó a infernales costas a buena parte de la flota que fue dejando a su paso un reguero herrumbroso de sufrimiento, naufragios, batallas, hambre y privaciones.

El corpus documental de la época publicado por González Aller se llama «La batalla de la mar oceana», y es un mar de datos históricos, que transcribe ordenadamente todo lo procedente de los distintos archivos españoles. Los mejores manuales sobre este episodio, sin excepción, han utilizado esa impresionante montaña de palabras escritas con salitre y sangre hace más de 400 años y que hoy vamos a paladear. Pasen y lean la aventura.

Capitana de la escuadra de Levante

El barco que hoy asoma sus cañones como colmillos fantasmales en medio de las turbias aguas de Ferrol se llamaba también «La Regazona», y era la capitana de la escuadra de Levante de la armada de 1588. El contraalmirante González-Aller nos dice que su origen y construcción «eran venecianos; era un buen buque y bien marinado, era de los mejores navíos y más bien armados de las escuadras concentradas en Lisboa en mayo de 1588, y dispuestas por Felipe II» después de mucho esfuerzo y gastos importantes para las arcas reales. Y también muchos retrasos, por la muerte de Álvaro de Bazán, por el nombramiento del duque de Medina Sidonia, Alfonso Pérez de Guzmán, hombre sin la experiencia necesaria que se pasó meses tratando de dimitir, provocando la ira del Rey Prudente».

Dice González-Aller: «Según Cristóbal de Barros 'La Regazona' tenía de porte 1.067 toneladas y tres cuartos, con unas dimensiones de eslora, 59 codos; manga, 21 codos y 1/6; puntal, 12 codos. En la jornada de 1588 debió montar las 32 piezas de artillería de bronce, que tenía al ser embargada. Entre otras armas y municiones que recibió en Lisboa figuraba un cañón de batir, fundición de Alemania por Gregorio Loeffer Agustanus en la época del emperador Carlos V, de 52 quintales de peso para tirar pelotas de hierro de 40 libras y dos encabalgamientos de campaña. Además embarcó posteriormente dos cañones, también de batir, de más de 50 quintales de peso procedentes de la nave 'La Juliana'.»
Más datos de matrícula: «Su dueño era Jácome Regazona y estaba al mando del capitán y maestre Santo Corzo. La dotación en Lisboa se componía de 80 marineros; y 344 soldados de infantería (134 de la compañía de Pedro Camacho, 76 de la de Francisco de Céspedes y 134 de la de Pedro Sandoval Ponce de León).»

Sea como fuere, 'La Ragazzona' llegó a Lisboa procedente de Alicante y otros puertos el primero de febrero de 1588 «cargada de vinos de Candía y malvasía. Allí fue embargada de nuevo por el proveedor general Francisco Duarte el 16 del mismo mes para ser agregada a la armada como capitana de las levantiscas».

Un temporal dispersa a los nuestros

En Lisboa se incorpora a la Armada del duque de Medina Sidonia. Pero ya hubo mal arranque: La Regazona siguió los movimientos del galeón San Martín desde la salida de Lisboa el 30 de mayo de 1588 hasta que un temporal dispersó las escuadras del 18 y 19 de junio. Llevaría mucho tiempo reunir la flota de nuevo. «El día 24 la galeaza ya había tomado el puerto de La Coruña. Una vez reaprovisionada de bastimentos y aguada salió a la mar el 22 de julio con el resto de la armada».

Fuego y escarceos en la costa británica

«Alcanzada la costa británica, y tras los primeros encuentros con la flota inglesa del día 31 de julio, al amanecer del 2 de agosto, a eso de las 05.00 horas saltó viento escaso del NE y la armada, situada a la altura de Portland, se encontraba a barlovento de la inglesa», nos recuerda González-Aller. Escuchemos el sabroso relato de un marino: «Howard trató entonces de doblar la armada por el norte y arrumbó al NW ciñendo el viento todo lo que podía, acercándose a la costa. Medina Sidonia se hallaba en este momento con las galeazas en vanguardia y acompañado por varios navíos. Para atajar las intenciones de Howard y mantener el barlovento, el Duque puso también proa hacia tierra, seguido por otros navíos de la armada, aunque un tanto alejados. Al observar Howard lo inútil de la maniobra de doblar a los españoles arrimado a tierra, viró por avante con el Ark y arrumbó hacia el SSE o el sur seguido por unos quince navíos en total, posiblemente para volver a ganar el barlovento (luchar con el viento a favor) a los españoles por la banda de la mar de la armada. La maniobra fue observada por el general español, el cual viró a babor para impedir las intenciones del Almirante, lo que provocó el contacto artillero entre ambas formaciones».

La Regazona en el primer primer combate

«Con su movimiento, el grupo de Howard quedó más cerca de la retaguardia de Alonso de Leyva, que del propio San Martín. De esta forma, las primeras naves en combatir a los ingleses fueron las levantiscas de Martín de Bertendona y los galeones de Portugal que acababa de asignar el Duque como refuerzo de Leyva. En este duelo artillero generalizado se distinguió, entre otras naves La Regazona de Bertendona».

«Como siempre, los navíos españoles intentaban inútilmente llegar al abordaje, pero los ingleses, muy maniobreros, mantenían la distancia y rehusaban llegar al alcance del tiro de mosquete. Martín de Bertendona acometió al Ark Royal, capitana de Howard, hasta llegar bien cerca, aunque el inglés se zafó del ataque con soltura dándole la popa. El fuego por ambas partes fue muy vivo, siendo grande el consumo de municiones, sobre todo por parte británica por su mayor rapidez en la recarga y disparo de la artillería. Sin embargo, no existe constancia de averías o bajas notables en ambos contendientes», reflexiona el contraalmirante.
Días más tarde, tras el episodio de los brulotes incendiados que fueron lanzados en Calais contra la armada la noche del 7 al 8 de agosto, «avanzada la mañana de este último día, un escuadrón inglés a cargo de Henry Seymour a bordo del Rainbow, acompañado por el Vanguard de William Winter, el Antelope de Henry Palmer y otros se dirigieron hacia el ala de estribor de la retaguardia española para combatir los navíos que se iban quedando rezagados, alcanzándolos entre las 09.00 y 10.00 horas, a la altura de Gravelinas».

Mas de 500 proyectiles

Rodearon estos navíos atrasados, cuya identidad se desconoce – posiblemente el galeón San Cristóbal, La Regazona de Bertendona, el galeón San Juan y la nave San Juan de Sicilia – sometiéndolos a un fuerte cañoneo. Sólo el Vanguard disparó 500 proyectiles a distancias que llegaban al alcance de la mosquetería y arcabucería e incluso menores, lo que permitió estar a la voz entre los barcos. Con este procedimiento que duró casi seis horas, los ingleses causaron daños a tres de los navíos españoles no obstante su fuerte resistencia. Según el embajador Hierónimo Lippomano, el Duque comunicó a Su Majestad que La Regazona había combatido muy bien en la acción del 8 de agosto.

Regreso por el mar del Norte

En la Grande y Felicísima Armada hay cientos de historias cruzadas. Entre las de mayor patetismo figuran las singladuras de los días pasados mientras bordeaban la costa escocesa e irlandesa, donde tantas naves naufragaron y donde, según se dice, los náufragos españoles introdujeron la patata, además de recibir el auxilio de los católicos irlandeses.

Como todas sus compañeras, nuestro barco pasó las de caín en el viaje de vuelta: «Emprendió el regreso a España manteniendo la conserva del galeón San Martín hasta apartarse del grueso de la armada el 2 de septiembre. La nave arribó a Muros (Galicia) el 10 de octubre muy destrozada y la gente con muchas necesidades. Estando surta en este puerto, Martín de Bertendona, contra su propia voluntad y la del capitán y piloto de la nave partió de allí el 4 de diciembre para trasladarla a La Coruña en cumplimiento de las órdenes del marqués de Cerralbo, gobernador de Galicia. El día 6 con mal tiempo perdió dos anclas al fondear sobre las islas Sisargas; logró levar a duras penas gracias a la ayuda de dos pinazas vizcaínas, y el 7, muy tarde, estaba ya en medio del puerto de destino», nos recuerda González-Aller.

En Ferrol, con luz de luna

El viento impedía tomar puerto ni tan siquiera con el auxilio de las galeras Diana y Princesa. «A las once de la noche cargó el tiempo tanto que corrió riesgo de ir sobre unas peñas. Con esfuerzos Bertendona libró el peligro y a las tres de la madrugada del día 8 de diciembre lograba entrar en Ferrol “con una poquita claridad de la luna.” Una vez dentro de la ría varó a causa del fuerte viento y falta de anclas. Tan sólo los marinos que han barajado aquellas costas y entrado en Ferrol de noche con temporal deshecho del sudoeste pueden apreciar el mérito de aquellos hombres de mar del siglo XVI».

Su útima batalla

Y acaba el relato del contraalmirante: «La Regazona quedó adrizada y con esperanzas de una posible recuperación, pero al dar a la banda fueron inútiles los esfuerzos realizados para sacarla en las mareas vivas.» Se hundió. Y unos arqueólogos dicen que han encontrado sus restos. En los viejos documentos de los archivos se dice, sin embargo que antes de perder el barco, «se pudieron salvar la artillería, parte de los bastimentos y municiones. Una vez finalizadas las obras del fuerte de la isla de San Antón (La Coruña), se montó en él la artillería gruesa procedente de la nave, justo a tiempo para poderla emplear eficazmente contribuyendo al fracaso del ataque inglés de Norris y Drake en mayo de 1589.»

Así fue como «La Ragazzona» o Regazona ganó su última batalla después de muerta, o de hundida, pues su fuego rechazó al famoso pirata inglés Sir Francis Drake. Porque cabe recordar que ni el fracaso de esta Grande y Felicísima Armada fue una victoria inglesa, ni las flotas que Isabel I y Felipe II fueron enviándose determinaron la hegemonía entre las dos naciones.