El COVID-19 se ha llevado muchas cosas por delante, y una de ellas ha sido el desfile militar del 12 de octubre en Madrid. Muchos actos militares, formaciones en aniversarios, patronas, días de la unidad… han dejado de celebrarse desde que llegó la pandemia. Los compañeros caídos siempre estarán en nuestro recuerdo, y los actos ya volverán cuando se pueda, no hay problema. El orden cerrado no es precisamente la principal ocupación de nuestras Fuerzas Armadas. No debería hacer falta explicarlo a los ciudadanos, que han podido ver directamente en las calles a nuestras tropas trabajar en ocupaciones diversas, controlando y vigilando áreas, descontaminando infraestructuras, habilitando hospitales de campaña, custodiando y trasladando cadáveres… Tareas para las cuales están sobradamente preparados, además de seguir cumpliendo con otras para las que han seguido adiestrándose durante este año, como tiros con armas ligeras, fuegos de artillería… porque no lo olvidemos, nuestros ejércitos existen porque la sociedad necesita unos elementos de combate para su defensa, aunque a veces esto cae en el olvido.

Nuestras Fuerzas Armadas no son una ONG humanitaria que se dedica a repartir alimentos a poblaciones que han sufrido desgracias naturales o conflictos armados, lo cual no significa que no hayan desempeñado un importantísimo papel atendiendo a miles de personas en situaciones de crisis humanitaria, cuando había que intervenir en un ambiente en el que la violencia y la ausencia de infraestructuras y de autoridad local no permitía que estas entidades sin armas pudieran actuar sin la protección adecuada.

12/10/2018 - Un nuevo 12 de Octubre en que España celebra su Fiesta Nacional con un desfile militar. Para cualquier espectador o asistente, que el principal acto popular de la Fiesta Nacional sea protagonizado por las Fuerzas Armadas debería significar el aprecio de España por los hombres y mujeres que dedican su vida a la milicia. Literalmente. Hace apenas dos días falleció un comandante en acto de servicio por heridas ocasionadas en un ejercicio con fuego real –a cuya familia expresamos nuestras condolencias-. Unos profesionales a quienes se acude en la desgracia, en ocasiones cuando no hay nadie más a quien acudir, y que dedican sus esfuerzos a combatir los efectos de las catástrofes de cualquier tipo: el pasado invierno socorriendo conductores atrapados por la nieve en las autopistas, combatiendo incendios o quitando el barro o los escombros tras terremotos o inundaciones, sea en Lorca o en Mallorca. Todo ello cuando no se encuentran cumpliendo con una arriesgada tarea en lejanas y ásperas Zonas de Operaciones, para garantizar la paz y la seguridad.

Llega el 12 de octubre y todo son parabienes, buenas palabras que se quedan en eso, en palabras: “Sois los mejores”, “Lo mejor de los ejércitos es la calidad de su personal”, “Siempre estáis ahí”… El problema de las palabras que se quedan en palabras es que se convierten en palabras huecas, en palabrería fácil y engañosa.

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.