CARRERA Y RETRIBUCIONES DIGNAS. MANIFIESTO CONCENTRACIÓN 19 DE JUNIO DE 2021

Ciudadanos, amigos, compañeros de la familia militar, buenos días y gracias por acompañarnos.

Estamos hoy en la calle sin nuestros uniformes, y hemos cambiado las armas por la pancarta, para reivindicar dignidad profesional.

Desde que se suspendió el servicio militar obligatorio los militares nos fuimos difuminando para el resto de la sociedad. Para muchos no existíamos o éramos unos personajes más propios de la dictadura. Esta lejanía de la sociedad, no deseada por nosotros, que formamos parte de ella, ha significado olvido y desinterés. Todo ello se ha traducido en una falta de consideración profesional y retributiva, con unas nóminas paupérrimas que siempre están en el furgón de cola de la Administración. En 2005 tuvimos nuestro último reglamento de retribuciones porque estábamos en una situación penosa y resulta que hoy estamos mucho peor que entonces.

Ha sido necesario que la pandemia expusiera nuestro buen hacer profesional, nuestra formación, nuestra plena disponibilidad para todo tipo de tareas en beneficio de la ciudadanía. COVID-19, rastreadores, controladores aéreos, transporte VIP, lucha contra la piratería, terremotos, inundaciones, nevadas, incendios, frontera en Ceuta… En todo tipo de crisis se acaba recurriendo a nosotros, y siempre estamos ahí. Hasta para vacunar a la selección española de fútbol, aunque sea una crisis menor.

Llevamos muchos años exponiendo nuestros problemas y cosechando buenas palabras. Nos denominan impagables cuando deberían decir mal pagados. El Ministerio de Defensa ha sido incapaz de diseñar un plan de dignificación de la carrera y las retribuciones militares, al que le instaba ya en 2018 la Comisión de Defensa del Congreso.

No hay plan, solo hemos recibido limosnas, porque no se puede calificar de otra forma aumentos como el recibido hace tres meses, variable entre 17 y 78 euros, cuando los compañeros de los cuerpos de seguridad, que ya estaban mucho mejor que nosotros en aquel 2018, han visto desde entonces aumentada su nómina mensual entre 500 y 600 euros. A su lado nuestro ridículo aumento parece un desprecio, agravado porque no hay indicios de ir más allá.

Las guardias, el trabajo a turnos, la nocturnidad, la extensión de horarios, la peligrosidad, la preparación técnica, la disponibilidad permanente y la movilidad geográfica deben retribuirse.

No podemos seguir así, entregando la vida a cambio de nada. Con buenas palabras no podemos sustentar a nuestras familias. El militar profesional merece respeto, como cualquier profesional, y esto incluye un salario digno. Necesitamos que los próximos Presupuestos Generales del Estado incluyan partidas económicas para iniciar el proceso de dignificación de las retribuciones militares.

No queremos medallas para compensar nuestro sacrifico, solamente reclamamos lo que corresponde a todo profesional:

UNA CARRERA Y UNAS RETRIBUCIONES DIGNAS.

 

 

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