Especialidades de segundo tramo: la gran estafa

Por Resolución 551/07160/20, de 7 de mayo de 2020 del Director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación (BOD nº 99 de 18/5/2020) se anula la convocatoria de los cursos así como todos los actos derivados de la misma.

 

 

El lector ha leído bien, es la gran estafa, y los estafados, una vez más, son los suboficiales de las Fuerzas Armadas. Ahora a cuenta de las segundas especialidades para el personal militar. La Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar1, establece que a partir de determinados empleos los militares “reorientarán su perfil profesional para el cumplimiento de tareas en distintos campos de actividad”. Se supone que con la idea de un mayor aprovechamiento de la experiencia conseguida tras los primeros empleos, contando con una mayor edad en el personal, dándoles mayor formación y, se supone, convirtiendo la carrera militar en algo más atractivo para el personal a la vez que beneficioso para la institución.

Desde el 2007 han pasado trece años y el asunto de las especialidades del segundo tramo de la carrera militar sigue sin desarrollarse. En la actualidad está a punto de ser informado por el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas un proyecto de Real Decreto sobre segundas especialidades, que resulta ser como una carcasa completamente vacía, realizado de espaldas a las asociaciones profesionales y sin tener muy claro para qué quieren las Fuerzas Armadas estas segundas especialidades. Simultáneamente, el Ejército de Tierra ha publicado en el BOD una convocatoria de cursos de Técnico Especialista Militar para algunos de los sargentos 1º que han terminado el curso de ascenso a brigada. No habrá para todos. Ya tenemos uno de los problemas.

Tan poca confianza tiene el mando en el sistema que ha tenido que recurrir al truco de la zanahoria para que los sargentos primeros soliciten los cursos: las plazas están directamente relacionadas con unas vacantes determinadas de brigada o brigada/subteniente en las unidades escogidas, de manera que más que una especialidad de segundo tramo lo que se pide es una vacante. Vacantes de brigada que no pueden solicitar quienes ya ostentan el empleo de brigada. Otro problema que ha levantado quejas, o más que problema, una jugada de picaresca más propia del Lazarillo de Tormes que de todo un Estado Mayor del Ejército.

Puestos a hacernos preguntas, ¿alguien sabría definir lo que es un Técnico Especialista Militar? ¿Qué equivalencia tiene esta figura con las titulaciones del sistema educativo general tan preconizadas en la Ley de la carrera militar?

Nadie puede responder porque el Ejército de Tierra ha empezado a construir la casa por el tejado. Todavía no ha sido promulgada la normativa de rango superior que defina como articular las especialidades de segundo tramo, pero alguien ha tenido una ocurrencia y se ha adelantado por la vía fáctica antes de existir un marco normativo que seguir. Otro problema más a los que desgraciadamente nos tiene acostumbrados. Otro parche futuro y fuente de conflictos que sufriremos los suboficiales.

Han pasado trece años desde la ley de la carrera, los militares han venido ascendiendo y cumpliendo con sus obligaciones en cada puesto que ocupan, no han surgido problemas en el desempeño de los puestos, sin que haya sido necesario reestructurar nada, ¿a qué vienen las prisas que han surgido ahora y que generan tantos problemas? ¿Quién se beneficia de las prisas de este cambio? ¿La institución? Lo dudamos.

Unos problemas que afectan especialmente a la categoría de suboficial. Para los oficiales no hay problema, ellos ya tienen reconocido su grado universitario y todos los estudios que hacen, con carga en créditos ECTS, son estudios de posgrado. No hay problema. Pero, ¿qué pasa con los suboficiales? A los suboficiales se les niega el pan y la sal, no hay progreso en su nivel académico. Ya en la enseñanza de formación el Ministerio de Defensa se permite el lujo de no contabilizar casi la mitad de los estudios que cursan2. Justamente cuando se vende que en la enseñanza militar se ha implantado el Plan Bolonia en el que, teóricamente, cuenta toda la enseñanza, la formación previa y la experiencia. Pero en el sistema de enseñanza militar, justo las asignaturas militares son las que no se contabilizan, las que no se reconocen por el mismo ministerio que las imparte, las que precisamente deberían capacitar para la carrera militar. Y esas no cuentan. Un misterio mayor que el de la Santísima Trinidad.

La parte militar de la enseñanza de los suboficiales no cuenta porque es la manera de impedirles llegar a los 180 ECTS que convertirían a un sargento en un graduado universitario3 o su equivalencia4. Una auténtica estafa.

Si además tenemos en cuenta que muchos suboficiales siguen enseñanzas de idiomas5 y que la mayoría han superado cursos de perfeccionamiento, resulta que los suboficiales del siglo XXI tienen un bagaje formativo más que suficiente para disponer de un nivel de grado universitario, que el propio Ministerio de Defensa se empeña en escamotear. Se trata de la única institución que no reconoce la enseñanza académica que imparte.

Con los cursos de Técnico Especialista Militar se prolonga el engaño. Con el agravante que pretenden formar para unas especialidades de segundo tramo que no han sido desarrolladas por el Ministerio de Defensa. Ahora el Ejército de Tierra se inventa unos cursos que habilitan para poco o nada, no incrementan el nivel académico de los suboficiales pero se convierten en un factor de distorsión de la carrera militar de los suboficiales. Pura parafernalia, mucho nombre grandilocuente pero tras la trampa y el cartón resulta que ofrecen una enseñanza de segundo tramo que no existe.

En el supuesto de que los cursos ofertados dieran mayor cualificación para el desempeño de unas tareas, lo lógico sería dotar esos puestos de trabajo con un incremento en el complemento retributivo asignado -por requerir mayor cualificación-, el componente singular del complemento específico (CSCE), pero a la vista de las vacantes ofertadas no ha sido así: ni reconocimiento en titulación del sistema educativo general ni tampoco reconocimiento retributivo alguno.

En lugar de ser algo positivo está resultando nefasto, porque no se aprovecha la segunda especialidad para de una vez por todas reconocer la formación del suboficial y otorgarle el nivel de grado universitario, lo que se hace es escamotearle de nuevo la formación. La gran estafa.

La carrera horizontal que establece en el Estatuto Básico del Empleado Público y que consiste en la progresión de grado, categoría, escalón u otros conceptos análogos, sin necesidad de cambiar de puesto de trabajo sigue pendiente en las Fuerzas Armadas. ¿No sería preferible dedicar unos esfuerzos a mejorar la carrera del personal para que éste se sienta valorado incrementando su titulación y sus retribuciones?

El suboficial ya está en el subgrupo A2 de personal de la Administración a efectos económicos ¿por qué no se quiere integrar en este subgrupo a todos los efectos reconociéndole una formación que ya posee con creces? ¿A qué oscuros intereses obedece negar la evidencia de la formación del suboficial y seguir inventando subterfugios que no aportan nada? ¿A quién beneficia? Ni a los suboficiales ni a la institución militar.

El curso de brigada ya habilita para ejercer las funciones de suboficial a partir de dicho empleo ¿para qué complicar todavía más la vida laboral a estos profesionales con algo que no les aporta nada y que introduce un factor discriminatorio entre quienes ya ostentan el empleo frente a quienes han terminado el curso de ascenso? ¿Qué ganan las Fuerzas Armadas con ello? Nada.

Ante la evidencia de que los cursos de Técnico Especialista Militar perjudican a quienes ya son brigadas y subtenientes, y que se refieren a unas segundas especialidades que todavía no existen, por lo que son de dudosa legalidad, ASFASPRO ha preparado una queja que los suboficiales del Ejército de Tierra pueden elevar, que se puede descargar del siguiente enlace:

 

 Instrucciones tramitacion queja 200320  QUEJA ESPECIALIDADES SEGUNDO TRAMO ET
INSTRUCCIONES PARA LA TRAMITACIÓN DE LA QUEJA.  QUEJA ESPECIALIDADES SEGUNDO TRAMO ET

 


1 Art. 75 de la Ley de la carrera militar.

2 Cursan tres años de academia que les confiere un título de técnico superior, cuya parte del currículo contiene una carga mínima de 2000 horas (hasta 2540 horas para los suboficiales de Mantenimiento de Aeronaves) y una equivalencia de 120 ECTS en total, más una formación académica militar que directamente no es computada. Y que no es liviana, puesto que para los sargentos del Ejército de Tierra implica, además de las anteriores otras 1750 horas de módulos más otras 26 semanas de prácticas (aquí denominadas de Instrucción y Adiestramiento). Orden DEF/850/2019, de 29 de julio, por la que se aprueban los currículos de la enseñanza de formación para el acceso a la escala de suboficiales correspondientes a las especialidades fundamentales del Cuerpo General del Ejército de Tierra mediante las formas de ingreso sin titulación previa.

Los grados universitarios de 180 ECTS se implantaron en España mediante el RD 43/2015, de 2 de febrero.

Los subinspectores de la Policía Nacional tienen la equivalencia a un grado universitario: Orden ECD/775/2015, de 29 de abril, por la que se establece la equivalencia de la formación conducente al nombramiento de Subinspector del Cuerpo Nacional de Policía al nivel académico universitario oficial de Grado, y se modifica la Orden EDU/3125/2011, de 11 de noviembre, por la que se establece la equivalencia de la formación conducente al nombramiento de Inspector del Cuerpo Nacional de Policía al nivel académico de Máster Universitario Oficial: https://www.boe.es/boe/dias/2015/05/01/pdfs/BOE-A-2015-4783.pdf

En la enseñanza reglada también se computa en créditos: los alumnos de la enseñanza de oficial del Ejército de Tierra cuentan con la nada despreciable cantidad de 34 ECTS en asignaturas de inglés en los cinco años de academia

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