De la 'Legión Cóndor' a la 'Patrulla Azul': las alas del ejército nacional

16/08/2014 - El Mundo -

En julio de 1936 había en España, entre los pertenecientes a la Aviación Militar (dependiente del Ejército de Tierra) y la Aviación Naval (adscrita a la Marina de Guerra), alrededor de 360 aviones militares o, en ciertos casos, susceptibles de ser empleados como tales. La sublevación dividió la flota aérea. En los diversos aeródromos o puertos que cayeron en poder de los rebeldes se hallaban unos 100 aparatos: la mitad de los bombarderos ligeros Breguet XIX, nueve hidros Dornier "Wal" y cinco Savoia-62 de reconocimiento y bombardeo.

También tres trimotores comerciales Fokker F.VII, así como un Douglas DC-2 que, como los modelos en poder gubernamental, fue rápidamente militarizado. Los rebeldes carecían de cazashasta que tres aterrizaron por error en Armilla (Granada) y uno desertó. Varios se les unieron al terminar de ser revisados en las instalaciones de Tablada (Sevilla). Unos y otros eran Nieuport 52C1.

También los pilotos militares quedaron divididos. De los, aproximadamente, 575 existentes, un 38% permaneció fiel a la República. Un 30% se alineó con los sublevados. El resto, imposibilitado por una u otra razón de volar, no engrosó las filas de ninguno de los bandos. Muchos pilotos civiles fueron reclutados y sus aparatos, postales o de otro tipo, incorporados a la causa. Todo el material y los hombres disponibles eran necesarios.

Inferioridad inicial de los sublevados

Los facciosos partían en desventaja en aviones y tripulantes, aunque disponían de dos potentes unidades: la 2ª Escuadra de Sevilla y las Fuerzas Aéreas de África (Tetuán). Ambas quedaron englobadas bajo un mando único en la persona del general Alfredo Kindelán Duany, una leyenda en la aerostática y la aeronáutica españolas. Hijo de irlandeses, había nacido en Santiago de Cuba en 1879 y fundado, junto al coronel Pedro Vives i Vich, la primera Escuela de Pilotos Militares, en la que se graduó, como pionero, en 1911.

Veterano de Marruecos, jefe del componente aéreo en el desembarco de Alhucemas, como director general de Aeronáutica participó en la gestación de los grandes vuelos españoles de la época: las hazañas del "Plus Ultra", del "Jesús del Gran Poder"... Ferviente monárquico, se había exiliado junto a Alfonso XIII.

Regresó en 1934 y, después de la Guerra, mantendría con Franco unas notorias tiranteces en apoyo de un Juan III que nunca llegaría a reinar, mientras iban en aumento sussimpatías hacia Gran Bretaña.Aunque estaba unánimemente considerado el padre del Ejército del Aire, creado como tal en agosto de 1939, fue relegado por Franco en beneficio del general Juan Yagüe, un militar, paradójicamente, del Ejército de Tierra.

Pero eso pertenece a otro capítulo de su biografía. Antes, durante el conflicto bélico, su autoridad era indiscutida, aunque la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, que también dependían orgánicamente de él, actuaban a menudo por su cuenta. Se les perdonaba. Eran demasiado importantes como para indisponerse con ellas. La Legión Cóndor fue mandada inicialmente por el general Hugo Sperrle y luego por el coronelWolfram von Richthofen, primo del legendario Baron Rojo. Al frente de la Aviación Legionaria estaba en coronel Ruggero Bonomi.

La crucial ayuda de Alemania e Italia

Retomemos cronológicamente la historia. En su necesidad de proveerse de aviones de todo tipo, los sublevados, que mediante agentes compraron aparatos particulares en Gran Bretaña, Polonia, Portugal y Francia, hallaron eco en los gobiernos de Alemania e Italia. Rápidamente, a últimos de julio empezaron a llegar aviones desde Italia: nueve trimotores Savoia Marchetti SM-81 de bombardeo y transporte. Y, a mediados de agosto, cazas Fiat CR-32, la montura alada de Joaquín García-Morato, el máximo as de la aviación nacional (y de toda la guerra).

García-Morato derribaría 40 aviones enemigos, 16 más que Julio Salvador y Díaz-Benjumea (24). Tras ellos, en ese escalón de ases, Manuel Vázquez Sagastizabal (21, caído en enero de 1939), Arístides García López (19) y Ángel Salas Larrazábal (16). Los extranjeros también aportaron ases a la causa rebelde. Mario Bonzano abatió 15 aparatos. Werner Mölders, 14. El alemán desarrolló y perfeccionó en España unas tácticas de combate aire-aire que adoptaría la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial. Fue el primer piloto germano en alcanzar las 100 victorias (101). En noviembre de 1941, volviendo a Alemania desde el frente ruso, el aparato en el que viajaba como pasajero se estrelló y Mölders murió a los 28 años.

García-Morato el héroe del aire franquista

Con ese estilo entre literario y aventurero, Morato, heredero de la Primera Guerra Mundial, creó la famosa Patrulla Azul, de indudables repercusiones propagandísticas en la llamada "zona nacional". La insignia es conocida. Dentro de un círculo blanco orlado en azul pican en vuelo un halcón, una avutarda y un mirlo sobre la divisa "vista, suerte y al toro". Las aves representan al trío fundador. El halcón era el propio García-Morato. La avutarda, Narciso Bermúdez de Castro. El mirlo, Díaz-Benjumea.

García-Morato se estrelló, tres días después de acabar la guerra, en el aeródromo de Griñón, en el curso de una exhibición. Bermúdez de Castro había caído en julio del 37 en Brunete. Díaz-Benjumea llegó a ser ministro del Aire. El emblema de la Patrulla Azul ha sido considerado el símbolo máximo de las alas de caza del Ejército del Aire. Inspiró la "Escuadrilla Azul" que combatió en el frente ruso desde 1941 hasta 1944 y hoy luce en el empenaje de cola de los Eurofighter del Ala 11 con base en Morón.

Alemania, que ya en agosto del 36 envió a España 20 trimotores Junkers Ju-52 y media docena de cazas Heinkel He-51,suministró a la aviación franquista casi 800 aparatos de los, aproximadamente, 1.500 que ésta recibió. De ellos, casi 500 correspondían a los avanzados Heinkel He-51 y losMesserschmitt Bf-109. La Legión Cóndor tuvo en España un banco de pruebas. Estrenó en combate los Junkers Ju-87 "Stuka", feroces aparatos de bombardeo en picado. Otros Junkers, los Ju-52, fueron los principales devastadores de Gernika, bajo, al parecer, órdenes de Richthofen, en abril del 37.

Gernika es el símbolo de todos los bombardeos que, al servicio de una estrategia bélica y otra psicológica, sufrieron las ciudades en poder gubernamental, empezando por las más importantes (Madrid, Barcelona, Valencia). Los daños causados y el terror producido por los bombardeos contribuyeron decisivamente a minar la moral y reducir los recursos republicanos.

Desde el mismo momento en que la industria y las alas alemanas e italianas entraron en acción, comenzó el conflicto a inclinarse progresivamente del lado rebelde. Incluso la supremacía inicial de los aparatos enviados por la Unión Soviética para ayudar a la República fue quedando en entredicho.Finalmente, la ventaja numérica y tecnológica en el aire de los sublevados resultó determinante a la hora de dictar la duración y la suerte de la guerra.

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