Aunque esta asociación ya remitió recientemente al Ministerio de Defensa, informes y propuestas relativos a la modificación de la Ley 39/07 y su régimen transitorio, vamos a tratar de sintetizar en este documento lo que creemos fundamental para reparar los graves problemas que aquejan a la Escala de Suboficiales, por la aplicación de la citada Ley y de las otras dos anteriores leyes de personal.


Con la entrada en vigor de la Ley 17/1989, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, desaparecieron los modelos de carrera de los suboficiales de los tres ejércitos, que se habían implantado en las Fuerzas Armadas a mediados de la década de los setenta. Con gran aceptación entre civiles y militares de tropa y marinería, permitían una adecuada selección entre los que aspiraban a ingresar en las diferentes Academias o Escuelas de Suboficiales, a la vez que garantizaban un modelo de carrera estable y con diversas posibilidades de promoción, incluyendo a la Administración Civil del Estado.


La falta de un período transitorio suficientemente amplio en el que se respetasen los derechos adquiridos; la integración forzosa, en una única escala, de suboficiales de muy distinta formación y procedencia; la eliminación del ascenso a teniente/alférez de navío desde el empleo de subteniente, que regulaba adecuadamente la pirámide de personal y el número de efectivos en cada empleo; y la ausencia de cupos de pase a la reserva en los empleos superiores, son las principales causas de la crítica situación actual y del colapso de la Escala de Suboficiales.


La creación de la figura del Suboficial Mayor –mala copia del modelo anglosajón– no alcanzó las expectativas de los que la promovieron. La indefinición de los cometidos y la racanería a la hora de asignarle competencias, tienen mucho que ver en el gran número de seleccionados que renuncian a realizar el curso de capacitación para el ascenso.


En nuestros informes describimos de manera clara y precisa los agravios y errores cometidos en estas últimas décadas, por tanto, no vamos a extendernos en la descripción de los mismos, pero sí que conviene recordar los más significativos:

  • Envejecimiento de la Escala: la media de edad de los sargentos ha aumentado en casi diez años, siendo en la actualidad de treinta y tres. En la última década, la del resto de empleos lo ha hecho entre siete y ocho años.
  • Inversión de la pirámide de personal: en esa misma década, la plantilla de subtenientes ha aumentado, en algunos casos, casi un 50%. A pesar de ello, los tiempos medios de permanencia en los empleos de subteniente y brigada comienzan a ser escandalosos, acercándose cada vez más a los quince años. Los sargentos primeros siguen el mismo camino.
  • Indefinición de cometidos en cada empleo: es muy común, y parece que norma, que un sargento, después de haber estado ocho largos años en el empleo, ascienda a sargento 1º y tenga que pasarse otros tantos años haciendo exactamente lo mismo. Es más, cuando le promuevan al empleo de brigada tiene muchas posibilidades de que nada cambie o realizar servicios y funciones asignadas a los oficiales. 
  • Escasas probabilidades de promoción: a pesar de que la Ley 17/1999 reservaba hasta el 75% para la promoción interna de los suboficiales a la Escala de Oficiales, en la actualidad somos la única escala para la que no se contempla. Por este motivo, no podemos realizar la promoción para cambio de escala con cualquier titulación de Grado, Licenciado, Ingeniero, Arquitecto, Arquitecto Técnico, Ingeniero Técnico o Diplomado, ni tan siquiera de forma transitoria, lo que sí se le permite a la Escala de Complemento.

Para poder evaluar adecuadamente el grado de abandono al que está sometida nuestra Escala, solo hay que echar un vistazo a las convocatorias de este año 2012, en las que cualquier militar de tropa y marinería, con diez meses de servicios efectivos y dos de formación, puede participar. Sin embargo, un sargento con seis años de servicio como tropa y dos de academia, al que le faltan unos cuantos días para cumplir dos años en el empleo, se verá perjudicado gravemente porque tendrá que esperar un año más para poder efectuar esa misma promoción, si los límites de edad se lo permiten.

 

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ASFASPRO ha realizado un exhaustivo estudio de la normativa que desarrolla la Ley Orgánica 9/2011, de la que ha nacido este análisis y la propuesta de modificación de dicha normativa, en virtud del derecho de las Asociaciones Profesionales inscritas en el RAPFAS, recogido en el artículo 40 LODD, a realizar propuestas, emitir informes y dirigir solicitudes y sugerencias relacionadas con sus fines.


El citado artículo establece también el derecho a recibir información del Ministerio de Defensa sobre régimen de personal, protección social y sobre cualquier otro asunto que favorezca la consecución de sus fines.

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La integración o constitución de nuevos cuerpos y escalas a partir de otros ya existentes no es nueva en la historia militar. Los parámetros han ido variando con el tiempo con lo que han generado aún mayor controversia e inseguridad jurídica.


El preámbulo de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar (LCM) proclama que conserva la estructura general de cuerpos sin más cambio sustancial que la supresión de los cuerpos de especialistas cuyos cometidos son asumidos por los cuerpos generales, aunque con un catalogo más amplio de especialidades. Aunque para la LCM tan solo supone la supresión del cuerpo de especialistas, para los suboficiales conlleva la disminución de las posibilidades de ascenso y en muchos casos el retraso en la escala.


El preámbulo también dice que la LCM incluye disposiciones transitorias, especialmente en lo referente a la constitución de las nuevas escalas, teniendo en cuenta las expectativas de los actuales miembros de las Fuerzas Armadas y las necesidades de la organización. Estas expectativas, sin duda, son diferentes para unas escalas y para otras.


La incidencia de la integración en las escalas de suboficiales de los ejércitos ha sido muy diferente, así el Cuerpo de Especialistas de la Armada y el Cuerpo de Infantería de Marina no se han integrado juntos en el cuerpo general sino que han continuado en sus respectivos escalafones, si bien el cuerpo de especialistas ha pasado a denominarse cuerpo general. En el Ejército de Tierra se han integrado con algunos desfases entre ambos cuerpos y, por último, en el Ejército del Aire se ha producido una caótica e injusta situación.


En el presente trabajo, en primer lugar se explica en qué consiste la integración, para pasar a analizar su diferente aplicación en oficiales y suboficiales.
A continuación, se describen varios métodos de integración seguidos en el pasado y se escudriña detalladamente el escalafonamiento de los sargentos primeros y brigadas del Ejército del Aire.


Finalmente se proponen varias soluciones que pueden mitigar los problemas descritos.

Las peculiaridades de la carrera militar y las condiciones profesionales que tienen que soportar en la actualidad los miembros de las Fuerzas Armadas, con continuos cambios de localidad, misiones en el exterior, ejercicios tácticos, numerosos servicios y comisiones, etc., que en la práctica representan la realización de una jornada laboral real muy superior a la de la gran mayoría de empleados públicos, deben ser tenidas muy en cuenta a la hora de fijar un régimen específico.
Los cambios de localidad son una constante en la vida del militar. Afectan muy negativamente a su economía familiar y provocan una situación de incertidumbre de la que tarda mucho tiempo en recuperarse. La pérdida o el abandono forzoso del puesto de trabajo del cónyuge o en el caso contrario, la separación de la familia durante largos períodos de tiempo, son circunstancias comunes a la mayoría de los militares; circunstancias que suelen repetirse en varias ocasiones durante el tiempo de servicio activo, añadiendo a la lista de los problemas ya descritos, los derivados de la escolarización de los hijos y los de la vivienda (pago de la hipoteca de la vivienda habitual en la localidad de origen y pago del alquiler de vivienda o residencia en la nueva localidad de destino).
Es evidente que ni la acción social ni los salarios de los miembros de las Fuerzas Armadas pueden compensar estas y otras circunstancias negativas que conlleva la profesión militar y que son ajenas a la mayoría de los empleados públicos. Por este motivo, el pase a la reserva debe regularse de forma que no se produzcan situaciones arbitrarias e injustas.

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Esta disposición, en su redacción original, trataba de restaurar los derechos de ascenso al empleo de teniente/alférez de navío de todos aquellos suboficiales que habían obtenido el empleo de sargento después del 1 de enero de 1977 (fecha de dudosa justificación) y con anterioridad al 1 de enero de 1990, fecha de entrada en vigor de la Ley 17/1989, a los que se les privó de la posibilidad de ascenso reconocida en sus leyes de ingreso en las Fuerzas Armadas.

En anteriores informes realizados tanto por ASFAS como ASFASPRO, ya se han descrito ampliamente las situaciones arbitrarias e injustas producidas por la mala aplicación de esta disposición. Siendo la finalidad de este nuevo documento la redacción de una propuesta que pueda servir para solucionar, si no todos, sí la mayoría de los problemas ocasionados a miles de suboficiales, vamos a tratar de plasmar la que sería una solución aceptable para la práctica totalidad de los afectados.

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 Primera propuesta de modificación legislativa. Mayo 2009

Siendo con enorme diferencia el colectivo mas perjudicado por todas las leyes de personal, ante la dejadez que el Estado ha hecho en la defensa de nuestros derechos e intereses, ante el olvido de nuestros jefes, ante el desprecio de nuestros compañeros de otras escalas y ante la falta de coordinación y dejadez en nuestras acciones, sólo nos queda reaccionar y tomar las riendas de nuestro futuro.

En esta sintonía, con la colaboración de algunos compañeros, y con la idea de que sea un instrumento para todos los suboficiales de las Fuerzas Armadas, se pone a vuestra disposición la Primera propuesta de modificación legislativa. Mayo 2009

Siguiendo los pasos de la Escala Auxiliar, esta iniciativa va dirigida a quien tiene el poder de resarcirnos de los agravios y humillaciones sufridos: los políticos.

Es indispensable remover conciencias y propiciar la participación de todos los compañeros, en cualquier situación que se encuentren.

Tenemos que abandonar la tibieza que caracteriza a nuestro colectivo.

 

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