Las Fuerzas Armadas, motivo de orgullo para España

Esteban Villarejo - Blogs ABC: Por Tierra, Mar y Aire - 04 de marzo de 2013


Dos placas presiden la entrada del Ministerio de Defensa en el madrileño Paseo de la Castellana 109. Y una de ellas responde a unos versos de Calderón de la Barca que, quizás, ayuden a comprender la pasta especial que gastan los militares. Esas letras dicen así:

«Aquí la más principal hazaña es obedecer y el modo cómo ha de ser,es ni pedir ni rehusar. Aquí en fin, la cortesía,el buen trato, la verdad,la fineza, la lealtad,el honor, la bizarría,el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia,fama, honor y vida son caudal de pobres soldados;que en buena o mala fortuna la milicia no es más que una religión de hombres honrados».

Honor, humildad, verdad, cortesía, crédito... Precisamente las cualidades que demanda una sociedad española desorientada institucionalmente como la actual (sobre todo, en esa que atañe a la honradez). A tenor de los machacones datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), esas improntas marcan también las Fuerzas Armadas del siglo XXI. Motivo de orgullo español.

No hay duda, para los ciudadanos las Fuerzas Armadas son la institución más valorada como así lo refrendan las últimas encuestas del CIS: con 5,65 puntos, los Ejércitos de Tierra, Aire y la Armada son las instituciones más valoradas y las únicas que obtienen el «aprobado».

¿Qué razones han permitido situar a las Fuerzas Armadas como ejemplo institucional? Honradez, ausencia de escándalos de corrupción, austeridad en tiempos de crisis, profesionalidad, eficacia y la proyección exterior que han ofrecido a España en los últimos 30 años -sobre todo con su participación en las misiones en el exterior- son los motivos principales para llegar a esa conclusión a tenor de los informes sociológicos. Además se destaca su firme apoliticismo, lejos de las disputas que emponzoñan el día a día político, social e institucional de España.

En los últimos 15 años, por ejemplo, la valoración «buena o muy buena» de los españoles hacia sus Fuerzas Armadas ha pasado de un 44,60 por ciento en 1997 al 62,20 por ciento de 2011, fecha del último estudio del CIS sobre las Fuerzas Armadas. ¿Puede otra institución o sector social de nuestro país esgrimir tal grado de adhesión en la travesía que llevó a España del «boom» económico a una de sus mayores crisis económicas de la historia reciente? 

Misiones de paz (Líbano), de guerra (los Balcanes, Afganistán o Irak), crisis humanitarias (Haití o Pakistán), compromisos con los aliados (Libia o Malí), seguridad de sectores económicos españoles (operación Atalanta) son algunas de las últimas operaciones encomendadas por la sociedad civil española a sus militares.

Precisamente esas misiones en el exterior han contribuido a mejorar la percepción de los españoles de sus Fuerzas Armadas: un 46,10 por ciento de la población así lo mantiene.Pero no solo en el exterior, claro está, luce la labor de las Fuerzas Armadas. A las más espectaculares y puntuales misiones como el terremoto de Lorca o las campañas contra los incendios, hay que sumar su sigiloso, a veces olvidado y fundamental trabajo en pos de la paz y seguridad nacional.

Así lo resume el jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Fernando García Sánchez, la máxima autoridad militar, solo superado por Su Majestad el Rey: «Las Fuerzas Armadas trabajan para garantizar la seguridad y la defensa de los españoles ejerciendo la disuasión, trabajando de forma combinada con nuestros aliados, vigilando nuestros cielos y aguas de soberanía e interés durante veinticuatro horas al día los siete días de cada semana y proyectando la defensa en profundidad, exportando seguridad, mediante nuestras operaciones en el exterior».

Pero regresemos al escenario internacional de nuevo. Ese que ha hecho de nuestras Fuerzas Armadas el mejor embajador posible de España en lugares de conflicto. «Plaza España», Mostar. Frente a un «gimnazija» (colegio), esta plaza, donde ancianos del lugar se entremezclan con chicos de la nueva Mostar, una placa de mármol recuerda el nombre de los caídos españoles. Teniente Arturo Muñoz Castellanos (13-5-1993),... sargento Joaquín López Moreno (19-6-2008). Primero y último en caer en un conflicto, el de los Balcanes, que supuso el bautismo definitivo de nuestras Fuerzas Armadas en escenarios internacionales. Al máximo nivel. Con la preparación más cualificada. A la altura de cualquiera de nuestros aliados.

«Los españoles demostraron una especial empatía, más de la habitual en fuerzas internacionales. Rápidamente se integraron entre la población. Esa era su principal virtud», recuerda la ex embajadora bosnia en España,  Zeljana Zovko, una niña en aquellos sangrientos años 90. Y no solo es Mostar. Hay otras muchas «Plaza España» en los corazones de otros países.

«Hay 141.979 razones para sentirse orgullosos de nuestras Fuerzas Armadas. Tantas como hombres y mujeres sirven en sus filas», esgrime el ministro de Defensa, Pedro Morenés, para quien «nuestras Fuerzas Armadas hacen un excelente papel en cada misión que emprenden más allá de nuestras fronteras, demostrando no sólo una preparación excepcional, sino también un respeto y una calidad humana admirables». 

«Ese papel en el exterior, como unos de nuestros mejores embajadores, es tan relevante como el que desarrollan día a día para proteger de amenazas y posibles elementos desestabilizadores la cotidianeidad de todos sus compatriotas, su tranquilidad, su desarrollo en paz», explica Morenés.

Hay dos placas a la entrada del Ministerio de Defensa. Sí, la «de hombres honrados» y esos versos de Calderón es una. ¿La otra? El Artículo 8.1 de la Constitución. Ese que otorga a las Fuerzas Armadas la misión de defender a España. Y los españoles, así se lo agradecen: en el pedestal institucional.

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