El general español que está en Líbano asegura que "siempre" hay "planes de contingencia" por lo que ocurra en Siria

02/10/2013 - Atenea Digital -

A primera hora de la mañana, el general Fernando López del Pozo, jefe de la única Brigada Acorazada que tiene el Ejército de Tierra español (la 'Guadarrama' XII), con base en El Goloso (Madrid), ha hecho un paréntesis en sus tareas cotidianas para responder a nuestras preguntas a través de videoconferencia. Está sentado frente a su ordenador en la base 'Miguel de Cervantes', en Marjaiun.

¿Cómo les está afectando a los soldados españoles desplegados en Líbano, y en general a todos los que forman parte de la UNIFIL (la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano), el conflicto de Siria?

Siempre hemos estado concentrados en nuestra misión (cumplir con la Resolución 1701 de Naciones Unidas), incluso cuando la crisis en Siria ha atravesado sus peores momentos. Cierto que se notaba preocupación, sobre todo entre la población civil, porque siempre hay consecuencias colaterales, como por ejemplo el problema de los refugiados. En ese sentido hemos estado, si cabe, más atentos que antes; pero seguimos atentos ahora también, así que no ha habido gran variación. Con lo ocurrido en Siria, la tensión siempre es un poco superior, pero tenemos planes de contingencia para casi todo y también los teníamos para el caso de que hubiera habido un incremento de violencia en la zona.


¿Cómo está la moral de los soldados?

La moral está alta. Entre otros factores, porque antes de venir a Líbano se hizo una fase de preparación (como ocurre siempre ante este tipo de misiones) muy concienzuda; la 'ambientación' que recibimos es muy buena y todo el mundo sabe a lo que viene. Cuando ya estás aquí, se trata de aplicar todo lo que has aprendido, pero, sobre todo, aguantar los seis meses, día a día, sin tener fallos, algo que es muy importante. A la gente la veo muy bien, la verdad.


¿Qué tipo de misiones se están desarrollando en estos momentos?

Hacemos tres tipos de misiones: vigilar el cese de hostilidades; apoyar a las Fuerzas Armadas libanesas en el control del territorio (cuando desplegó UNIFIL en 2006 no lo controlaban al completo), mediante asesoramiento, patrullas y vigilancias conjuntas, etcétera; y ayudar a la población civil, porque, aunque Líbano no es un país realmente pobre, hay focos de pobreza y zonas menos atendidas. Y ahí estamos nosotros con las labores CIMIC (Cooperación Cívico-Militar) en apoyo a la población hasta donde nos llegan los recursos, pero haciendo todo lo posible por ayudarles. Ahora, por ejemplo, estamos contribuyendo a reconstruir la vivienda de unas señoras mayores en un proyecto financiado por Cáritas. Un programa que también tiene muy buena acogida es el Cervantes, que consiste en enseñar la lengua y la cultura españolas a la población civil libanesa. ¡Y lo aprenden muy rápido! ¡Es impresionante la rapidez con que aprenden español!


¿Qué relación mantienen las tropas españolas con la población civil?

Las relaciones son muy buenas. Hay que pensar que ya han pasado por aquí, incluyéndonos a nosotros, 19 brigadas. Todos los militares españoles que hemos pasado por aquí hemos ido sembrando muy buenas relaciones y en el ambiente se palpa que nos quieren.


¿Se puede decir que Líbano es, en estos momentos, un país estable?

Aquí la gente está en sus negocios, en su trabajo, y hay una situación de normalidad total. Paseas por la calle y cada uno está en su comercio. Hay algunos focos de refugiados sirios que están en las zonas más agrícolas, pero, en general, hay una situación de normalidad. En cuando a nuestra zona de despliegue, el sur, la sensación es de normalidad. Dicen los propios libaneses que es la zona más estable de Líbano. Es donde menos incidentes ocurren y de menos gravedad. Al menos, hoy por hoy, y esperemos que siga.


¿Cómo es la vida diaria en los pueblos, en las ciudades, de Líbano?

Hay pueblos relativamente grandes, bastante juntos, con población flotante. La extensión de Líbano es, más o menos, como la de Asturias. Son cuatro millones de habitantes. La máxima concentración está en la capital, Beirut. En toda nuestra zona hay 86.000 habitantes y, de ellos, muchos viven en Beirut. Muchas autoridades con las que tratamos, por ejemplo los alcaldes de los pueblos, viven en la capital. En España no se entendería mucho, pero aquí las distancias son muy cortas, y están yendo y viniendo constantemente. Y donde se aprecia la gran diferencia con nosotros es en el gran mosaico de comunidades religiosas que hay en el país. ¡Realmente es algo que impresiona!


¿Cuáles son las principales dificultades que tienen nuestras tropas en el cumplimiento de las misiones que tienen encomendadas?

Nuestra mayor preocupación es mantener, desde el primer hasta el último, una postura, un comportamiento y unas reacciones adecuadas, de manera que seamos siempre la manta que apaga el fuego, y nunca la que lo avive. Dicho así puede parecer fácil, pero no lo es. Si por cualquier motivo una patrulla de un lado de la Blue Line (la línea que separa Líbano de Israel) se enfrenta a otra del otro lado, y se encaran, y levantan los fusiles. Hay que ir, interponerse (porque ésta es una misión de interposición), y hablar con unos y con otros. Y a lo mejor lo tiene que hacer el soldado que está allí, porque si espera a que llegue su capitán puede ser demasiado tarde. Ese nivel de profesionalidad y de iniciativa que tiene que tener el soldado, el militar, sea cual sea su empleo, a veces no es fácil de conseguir. Por otra parte, el mayor peligro que tenemos son las carreteras. Aquí hacemos miles y miles de kilómetros de patrullas. Hace un mes que llegamos a los 500.000 kilómetros. Las carreteras son estrechas, la conducción de los libaneses a veces no es la más adecuada, nosotros llevamos vehículos de combate, etc. Por eso, la carretera es una de nuestras máximas preocupaciones.


¿Qué importancia tiene esta misión para España, desde el punto de vista de la escena internacional?

La misión 'estrella' de Naciones Unidas en estos momentos probablemente sea ésta, por múltiples motivos: por el lugar en que se encuentra, por la historia de la zona, por los países que la están liderando, que son, fundamentalmente, Italia, Francia y España. Nosotros, en concreto, estamos liderando a indios, indonesios, nepalíes, salvadoreños y serbios (hay dos secciones de estos países integradas en nuestro Batallón). Creo que liderar una brigada con personal de tantas nacionalidades debe tener un rédito a nuestro favor, porque, al final, Naciones Unidas es un club en el que hay que estar, y la cuota de participación se puede pagar en dinero o de otra manera. Nosotros las estamos pagando en especies y, encima, ganando prestigio y, a nuestro modesto nivel, influencia.


¿Está previsto continuar, próximamente, con el repliegue de efectivos españoles de la misión en Líbano?

Hace un tiempo hubo algo de 'marejada' con este asunto pero te puedo asegurar que ahora mismo aquí no se habla de eso. En estos momentos estamos 589. Se ha reducido lo que había que reducir. Hay que tener claro que España está participando en esta misión en el ámbito de Naciones Unidas y cualquier paso que se haga, se debe hacer dentro de Naciones Unidas. Ahora mismo, insisto, no hay nada de repliegue. Y la Brigada que nos va a relevar en noviembre, la de Badajoz, viene con el mismo número de efectivos.


A modo de colofón, general, ¿algún mensaje para las familias de los soldados españoles que están bajo su mando?

El mensaje es que se están portando todos magníficamente bien. Están cumpliendo con su deber, como tiene que ser, de la mañana a la noche. Gracias a Dios no hemos tenido incidentes y, fundamentalmente por eso, la misión va bien. Estoy completamente seguro de que una buena parte de ese éxito (aunque todavía no vamos a cantar victoria, porque nos queda un mes y medio) que estamos teniendo es gracias a que la retaguardia, las familias, los que están allí en España, apoyan claramente lo que están haciendo sus maridos, sus mujeres, esposos o esposas que están aquí. Al final eso se nota. Me gustaría agradecérselo mucho y sinceramente a través de ATENEA.

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