Homenaje a los mil militares que partirán a principios de julio hacia el Líbano.

La sede de la Brigada de Caballería "Castillejos" II de Zaragoza ha acogido hoy el acto de despedida de los mil militares que a principios de julio partirán hacia el Líbano para vigilar el cese de las hostilidades, acompañar a las fuerzas armadas del país en su despliegue y asistir a la población civil.

El acto ha estado presidido por el teniente general Jefe de la Fuerza Terrestre, Ignacio Medina Cebrián, quien en su alocución ha insistido en que "la experiencia de unos, además de la preparación, la motivación y el compromiso de todos, es la base de la eficacia de la misión".

Ha reconocido que dicha misión "tiene su dificultad y su complejidad" y "no se pueden descartar totalmente los riesgos", pero ha hecho hincapié en que nunca las fuerzas armadas españolas han tenido unidades "tan bien instruidas" para afrontar una operación como la del Líbano.

De los mil efectivos que a principios de julio comenzarán a trasladarse al Líbano, el 71 por ciento pertenecen a unidades aragonesas, el 12 por ciento andaluzas, el 8 % de comunidad valenciana y el 2 % de Madrid, mientras que el 7 % son del ejército de El Salvador.

Todos ellos se instalarán en la base Miguel de Cervantes, en el término municipal de Blate, cercano a la frontera entre Líbano e Israel pero también a la de Siria, y forman parte de la brigada multinacional este, que lidera España y que cuenta con otros 3.000 efectivos de India, Nepal, Malasia e Indonesia.

A la vez, esta brigada pertenece a la Misión de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), que está activa desde el año 2006, y cuyos efectivos suelen estar un periodo de unos cinco meses, después de seis preparándose de manera específica para este cometido.

Al frente de estos mil militares estará el general de brigada Manuel Romero, quien en declaraciones a los medios ha asegurado que afrontan la misión "con mucho ánimo e ilusión" y con una gran preparación, al tiempo que ha pedido a los soldados el máximo respeto por la población civil y que recuerden que el comportamiento del ejército español, allá donde ha ido, siempre ha sido ejemplar.

Respecto a la delicada y peligrosa situación en la que se encuentra Siria, país vecino del Líbano, Romero ha insistido en que los conflictos están muy lejos del ámbito de actuación de los militares españoles, por lo que a su juicio es difícil que tengan que afrontar episodios hostiles derivados de esta crisis.

No obstante, ha recordado a los soldados que una misión finaliza en el momento en que se pisa territorio nacional, "nunca antes", por lo que les ha pedido que tengan siempre presente el valor de la vida y que la rutina diaria no les haga relajarse en la protección y en las precauciones.

El general de brigada ha participado anteriormente en misiones como Bosnia Herzegovina, Afganistán y Kosovo, y basándose en su experiencia ha apelado a todos a ser compañeros y ayudar a aquellos que puedan atravesar un momento difícil.

Además de las labores propias de la misión, los soldados trasladados a este país realizan labores humanitarias y tienen un contacto muy directo con la población civil.

Prueba de ello es que algunos voluntarios se trasladan a escuelas de la zona para dar clases de español a niños pero también a adultos y se lleva a cabo asistencia sanitaria y veterinaria en las localidades de la zona de responsabilidad española.

 

Fuente: ABC.es

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