Una de las cunas del terrorismo está a 800 kilómetros de España

23/01/2014 - Atenea Digital -

El Sahel, la franja al sur del desierto del Sáhara que se extiende desde el oeste al este de África -de Mauritania hasta Eritrea- será, según revela un documento del Ejército de Tierra titulado 'Frontera Avanzada', al que ha tenido acceso Atenea, el escenario al que España orientará su mirada después del fin de la misión en Afganistán, que concluye en diciembre de este año.

"Pobreza, subdesarrollo, desertización, explosión demográfica, corrupción, movimientos secesionistas y estructuras de Estado inexistentes" caracterizan la zona del Sahel, que se encuentra a 800 kilómetros de las islas Canarias y a menos de 2.000 de la Península Ibérica y que se ha convertido en un "foco de atracción de movimientos islámicos radicales". Es el "territorio fallido más extenso del mundo", señala el documento del Ejército de Tierra que advierte de que la inexistencia de Estados soberanos lo convierte en una de las zonas "más peligrosas" a escala global y en "un foco de inestabilidad regional".

La amenaza no es nueva, porque la Estrategia de Seguridad Nacional, aprobada por el Gobierno en mayo, destaca que nuestra "relativa cercanía a regiones inestables como el Sahel, donde existen Estados fallidos que favorecen el desarrollo de actividades criminales y la propagación del extremismo violento", convierten a España en "objetivo del terrorismo internacional".

Lo que sí es nuevo es la decisión de desarrollar el concepto de "Frontera Avanzada", que se define en el documento "como el conjunto de acciones para el empleo del Ejército de Tierra en escenarios desérticos y semidesérticos, con especial atención al Sahel", en los aspectos referidos a "doctrina, preparación de la fuerza, organización y dotación de las unidades". Es decir, el Ejército centrará una parte de su preparación y de la adquisición de sus materiales para una hipotética misión en la zona.

El Ejército de Tierra contempla tres tipos de actuación en el Sahel: el refuerzo de la seguridad y el apoyo a los gobiernos de los países de la zona; acciones de fuerza limitadas en el espacio, el tiempo y los medios humanos y materiales dirigidas a objetivos concretos de gran valor estratégico para España y acciones de fuerza que impliquen un alcance amplio en tiempo y recursos de personal y materiales. Estas últimas requerirán, subraya el documento, "la constitución, el despliegue y el empleo de una Fuerza Expedicionaria".

El documento subraya que el adiestramiento de los soldados en "el combate convencional sigue siendo válido", pero reconoce que "ahora lo que interesa es integrar las tácticas, técnicas y procedimientos para hacer frente a la amenaza" y el ambiente en el sur del Sáhara. A pesar de que "el medio desértico puede ser novedoso", las lecciones aprendidas en las operaciones en Afganistán son de gran valor porque en el Sahel entran en juego los mismos actores: insurgencia, grupos terroristas y autoridades civiles. Estos conceptos ya estaban recogidos en la nueva estructura que planea el Ejército de Tierra, que se dividirá en ocho brigadas polivalentes, por lo que "no debe implicar nuevas disfunciones o desajustes".

El objetivo no es "abarcar aspectos referidos a la competencia de Estados soberanos amigos", sino que el Ejército de Tierra busca "anticipar y preparar apoyos" que podrían ser requeridos a España como nación aliada ante situaciones de crisis. La advertencia es clara:"lo que allí ocurra afectará de manera inmediata a los países de la ribera Sur del Mediterráneo" y "tendrá consecuencias directas y severas sobre Europa en general y, muy especialmente, España".

¿Quién controla el Sahel?

Las amenazas del terrorismo y el contrabando tienen unos potenciadores que el Ejército resume en "una población en la que predomina el sentimiento de casta y que esmayoritariamente joven, sin trabajo y sin esperanza de futuro; unos gobiernos deslegitimados que no cuentan con Fuerzas Armadas adecuadamente adiestradas y unosterritorios que tienen unas fronteras largas y porosas y de muy difícil control".

La ausencia de Fuerzas Armadas consistentes en los países de la zona provoca que en el Sahel operen varios grupos combatientes que el documento del Ejército de Tierra divide en dos: los de orientación yihadista -entre los que señala a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI)- y los de carácter independentista, como el Movimiento Nacional de Liberación Azawad. Estas dos corrientes "no son exclusivas", sino que existen "un gran número de grupos que se encuentran en una situación intermedia".

Así, los grupos "rebeldes, terroristas yihadistas y dedicados al crimen organizado" han encontrado en el Sahel una franja de 5.000 kilómetros que se extiende del oeste al este de África y en la que pueden moverse casi con total impunidad. "La única restricción", señala el documento del Ejército de Tierra, es "no hacerse la guerra entre ellos".

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