Ciudadanos, amigos, compañeros de la familia militar, buenos días y gracias por acompañarnos.

Hace justo cuatro días los militares estábamos desfilando por la Castellana. Hoy estamos aquí sin nuestros uniformes, y hemos cambiado las armas por la pancarta, para reivindicar dignidad profesional, y esta comienza por disponer de unas retribuciones dignas.

Reclamar dinero era un tabú para los militares, pero la triste realidad de nuestras nóminas, a la cola de las del personal al servicio de la Administración, nos demuestra que no era un tabú, era dejación de funciones. Las Ordenanzas siempre han insistido en la obligación de velar por los intereses profesionales y personales de los subordinados, pero esto se ha venido entendiendo de manera equivocada. Velar por los intereses de los subordinados implica luchar porque los subordinados tengan una nómina acorde a su formación y a su desempeño. Velar por el prestigio de las Fuerzas Armadas no puede significar asumir que el militar reciba unas retribuciones muy por debajo de las que recibe el personal que realiza funciones similares.

Para el próximo pleno del Consejo de Personal, ASFASPRO ha elaborado y presentado las siguientes 6 propuestas:
 

Como en anteriores plenos, y debido a la situación sanitaria originada por el COVID-19, se celebró en formato reducido, cinco representantes ministeriales y cinco representantes de las asociaciones con representación en el Consejo. Presidido por la Subsecretaria de Defensa, asistieron la Directora General de Personal Militar (DIGENPER), el Director General de Reclutamiento y Enseñanza Militar (DIGEREM), los Mandos de Personal de los Ejércitos y la Armada, y cinco representantes de las asociaciones profesionales.

Otro pleno más en el que se aprecia la línea continuista de las autoridades ministeriales para no acometer reformas de calado en las políticas de personal que afectan muy negativamente a los miembros de las Fuerzas Armadas. Y es que el ministerio sólo acepta acuerdos relativos a “estudiar” determinadas situaciones propuestas por las asociaciones.

La Audiencia Nacional, estimando el recurso contencioso presentado por ASFASPRO, ha anulado por no ser conforme a Derecho la Directiva 4/20 del JEME “Concurso de méritos para la provisión de puestos en el Ejército de Tierra”. Además de la falta de información del proyecto normativo al Consejo de Personal el ministerio no ha seguido en absoluto el procedimiento sobre iniciación, elaboración y tramitación de los expedientes normativos.

Lo acontecido con las vacantes asignadas durante la vigencia de la Directiva 4/20 es inatacable, pero una vez que la sentencia adquiera firmeza, será nula para futuras provisiones de puestos, permaneciendo en vigor la Directiva 4/11 hasta que el ministerio no tramite y publique correctamente una nueva norma.

Hace pocos días el presidente del gobierno se refirió en una rueda de prensa a las soldadas y a los soldados. Podría haber sido una buena noticia si hubiera sido una manifestación de preocupación por la soldada que reciben los soldados, pero no era así. Lamentablemente, el lenguaje políticamente correcto le ha jugado una mala pasada al presidente del gobierno: hablaba de soldados y soldadas como si se refiera a personal militar del mismo empleo pero de distinto sexo. Resulta que la realidad no es esa y que se había colado en el discurso una ultracorrección. Un error, vamos. No había caído en la cuenta de que “en los ejércitos no hay hombres ni mujeres, hay estrellas y galones”.

No es lo mismo un o una general (sea hombre o mujer) que una generala (toque de alarma), un o una coronel que una coronela (bandera de un regimiento), un o una capitán que una capitana (la nave desde la que se comanda una flota), un o una sargento que una sargenta (alabarda que llevaba el sargento1) ni mucho menos el o la soldado que la soldada (el sueldo que percibe un militar). Y llegamos al punto que nos duele, porque el adjetivo que acompaña actualmente a la soldada es paupérrima (de pobre): los y las soldados recibimos una soldada paupérrima. Esa es la triste realidad. Y lo que debería preocupar al presidente del gobierno y a todos los ministros.

La Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha establecido que el accidente “in itinere” -desplazamiento entre el domicilio y el lugar de trabajo- de un funcionario público es consecuencia del servicio a efectos de percibir la pensión extraordinaria (200%) de jubilación o retiro por incapacidad permanente para el servicio.

El Tribunal Supremo ha dictado dos sentencias en las que reconoce el derecho al cobro de una pensión extraordinaria a un funcionario de prisiones y a una guardia civil, tras ser denegada por la Audiencia Nacional por considerar que los accidentes no fueron en el lugar y tiempo de trabajo.

NACIONAL -  MADRID

RTVE: Concentraciones 19 de junio Informativo Fin de semana 15:00 h - Minuto 22:45

RNE: Concentraciones 19 de junio ASFASPRO Boletín Informativo 19/06/21 - Minuto 2:45

Alerta El Diario de CantabriaMilitares denuncian la falta de retribuciones "justas y adecuadas" y reclaman "dignidad profesional"

República: Los militares salen a la calle para reclamar retribuciones justas y dignidad profesional

Diario Qué!: Militares denuncian la falta de retribuciones "justas y adecuadas"

COPE: Decenas de militares se concentran en Madrid para reclamar un sueldo digno

VozpópuliDecenas de militares se manifiestan en Madrid para reclamar un sueldo digno

TeleMadridDecenas de militares se concentran en Madrid para reclamar un sueldo digno

El Español: Decenas de militares se concentran en Madrid para reclamar sueldos dignos

La InformaciónDecenas de militares se concentran en Madrid para reclamar un sueldo digno

El Liberal: Decenas de militares se concentran en Madrid para reclamar un sueldo digno

Ciudadanos, amigos, compañeros de la familia militar, buenos días y gracias por acompañarnos.

Estamos hoy en la calle sin nuestros uniformes, y hemos cambiado las armas por la pancarta, para reivindicar dignidad profesional.

Desde que se suspendió el servicio militar obligatorio los militares nos fuimos difuminando para el resto de la sociedad. Para muchos no existíamos o éramos unos personajes más propios de la dictadura. Esta lejanía de la sociedad, no deseada por nosotros, que formamos parte de ella, ha significado olvido y desinterés. Todo ello se ha traducido en una falta de consideración profesional y retributiva, con unas nóminas paupérrimas que siempre están en el furgón de cola de la Administración. En 2005 tuvimos nuestro último reglamento de retribuciones porque estábamos en una situación penosa y resulta que hoy estamos mucho peor que entonces.

Los ciudadanos se han acostumbrado en los últimos tiempos a ver a los militares trabajando en todo tipo de crisis: pandemia, terremotos, inundaciones, incendios, nevadas, crisis migratoria en Ceuta… la última, y mucho menos grave, la vacunación contra el COVID-19 a la Selección Española de Fútbol. ¿Saben los españoles que estos militares tan formados, tan capaces, tan profesionales, siempre disponibles para todo, cobran una miseria, los peores sueldos de la Administración?

Un piloto de un avión de caza o de un helicóptero de combate –oficial o suboficial- cobra menos que el último policía nacional o guardia civil recién salido de un centro de formación. Los soldados no quieren ser sargentos porque no compensa. La profesión militar no es un desfile, es peligrosa, como lo demuestra el triste fallecimiento de un sargento hace pocos días en un salto paracaidista o los casi dos centenares de fallecidos en misiones internacionales o el considerable número de accidentes aéreos en estos últimos años. ¿A alguien le interesa esto?

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