El Ejército ha dado ejemplo de solidez y profundo amor a España

Tras su intervención inicial, el ministro de Defensa respondió a las preguntas de tres periodistas: Gloria Lomana, directora de informativos de Antena 3; Javier González Ferrari, presidente de Onda Cero, y Francisco Marhuenda, director de LA RAZÓN. 

–GLORIA LOMANA: El JEMAD ha dicho que si se agudizan las restricciones, existe el riesgo de que las Fuerzas Armadas acaben huecas y frágiles. ¿Comparte esta afirmación? ¿Teme que se queden obsoletas por el descenso de inversiones?
–PEDRO MORENÉS:  En Defensa no nos lamentamos jamás pase lo que pase. Es verdad que la descripción objetiva sobre la inversión que hace España en Defensa, teniendo en cuenta la riqueza y el PIB que tiene España, es entendida de una manera. Sin embargo, en otros países de nuestro entorno, esta inversión se hace con más intensidad financiera. Me preocupa que vayamos descapitalizando la Defensa de una manera que no tenga presente cuál es la misión de la Defensa, que no es sólo estar, sino que es ser operativa y eficaz, y servir a lo que la Nación le pide. No tengo miedo a que la Defensa sea inoperante. No vamos a ser como Costa Rica, que no tienen Defensa. Tenemos que hacerlo mejor cada día. Creo que lo que ha dicho el jefe de Estado Mayor es que corremos un riesgo, y yo lo comparto, pero el siniestro no ha llegado todavía.
–G. L.: Un sector del Ejército se ha manifestado sobre la necesidad de intervenir en Cataluña si se dan pasos independentistas. ¿Cree que dentro del Ejército hay ruido interno en las fuerzas Armadas por este asunto?
–P. M.: Desconozco que haya un sector en el Ejército que se haya manifestado sobre este asunto. Las Fuerzas Armadas hace mucho tiempo que están dentro de los ámbitos  de la organización social moderna y avanzada. El Ejército da permanentemente ejemplo de solidez y ha mostrado un profundo amor por España, que a pesar de las dificultades por las que está pasando, nos dará muchas alegrías en el futuro si hacemos las cosas bien y si somos capaces de ser austeros cuando hay que serlo. En eso es en lo que hay que estar ahora. Lo demás son ruidos innecesarios y aseguro que el Ejército sabe perfectamente donde está, qué hace y a qué sirve.
–G. L: Ruidos innecesarios pero que han sido públicos...
– P.M: Usted ha dicho un sector del Ejército y yo no tengo ninguna constancia de que un sector del Ejército haya hecho cualquier tipo de manifestaciones.
–JAVIER GONZÁLEZ-FERRARI:  La televisión pública catalana ofreció una parodia sobre un ejército atrabiliario que intentaba detener a Mas. Hay un desafío soberanista. ¿Le preocupa que alguien llegue un día a su despacho y le pida disciplina pero no entusiasmo?
–P.M.: Me preocuparía que me dijesen «no me pidas entusiasmo»; pero no por esa razón, sino porque si entusiasmo es sinónimo de moral y de ganas de hacer las cosas bien, las Fuerzas Armadas tienen que tener ese plus de vocación que comporta entusiasmo. Las parodias identifican a los que las hacen, no a los parodiados. Los militares son lo importante y se merecen el respeto de no ser identificados por nadie con ese tipo de espectáculo lamentable.
–J.G.F.: Incendios, inundaciones... en este país pasa de todo. ¿Hay partidas suficientes para que la UME siga siendo la mayor garantía cuando exista un desastre?
–P.M.: La UME ha demostrado que en la gestión militar de esos asuntos es muy operativa, profesional, goza de una gran organización y tiene la capacidad de responder. Se han quemado más de 170.000 hectáreas en España, se han inundado grandes zonas de Murcia, Almería y parte de Málaga, donde ha estado desplegada por encima del 80% con sus relevos necesarios. Por esto, va a ser apoyada financieramente y creemos que es clave para abordar los problemas de España de una manera cohesionada.
–FRANCISCO MARHUENDA: Uno de los elementos que da prestigio son las misiones en el exterior, como la de Afganistán. ¿Se están cumpliendo los objetivos y se va a adelantar el regreso? ¿Podría haber en el futuro una misión en el Sahel?
–P.M.: Si se dan las tres condiciones, es decir, el cumplimiento de la misión, el cumplimiento de nuestros acuerdos con los aliados y la seguridad de nuestras tropas allí, podríamos adelantar el repliegue porque evidentemente estamos allí para esas tres cosas. No estamos allí para otras cosas. En ese camino estamos, y las impresiones son que en nuestra zona lo estamos haciendo bien. Como lo están haciendo los militares, lo están haciendo bien. Y eso es bueno porque nos permite traernos determinados tipos de recursos que en su caso y en su momento, y una vez que se analizase cualquier circunstancia que hiciese necesaria la intervención de nuestras Fuerzas Armadas conjuntamente con otros en escenarios de riesgo para España, lo podríamos hacer. En cuanto al Sahel, no está prevista ningún tipo de intervención de combate. Otra cosa es que estemos muy atentos de lo que pase en el Sahel, y nos podamos comprometer con formar a determinadas fuerzas que hay allí en los aspectos operativos y logísticos para que cumplan su misión. No se olviden de que a los africanos –cosa que me parece bastante razonable– no les gusta que haya intervenciones de fuera de África. Lo han manifestado en muchísimas ocasiones y se entiende. Pero sí les gusta mucho que Europa les ayude a cumplir con sus misiones. En esa doble petición de no intervención directa y de asistencia para la intervención de ellos, es en lo que en estos momentos estamos, probablemente mañana, aunque no directamente en sede OTAN, podamos tener conversaciones con nuestros homólogos franceses, portugueses, italianos y alemanes.
–F. M.: La estructura de las Fuerzas Armadas, ¿debería ser la que tenemos ahora? ¿Cuál sería el porcentaje que debería invertirse en hacer unas Fuerzas Armadas más eficaces y sostenibles?
–P.M.: Es un tema complejo. Hay tres factores: uno es la seguridad, otro es el sistema de Defensa y la doctrina que nos queramos dar, y la industria de Defensa. Los tres tienen que ver con esta decisión. La realidad me preocupa extraordinariamente. Cómo adaptamos permanentemente unas Fuerzas Armadas que necesitan formación –carreras de 35 años– a una realidad que cambia diariamente y a toda velocidad. Cómo adaptamos unos sistemas de armas que se tarda 20 años en poner en marcha a una realidad geoestratégica que cambia día a día. Cómo adaptamos una planificación financiera, de nuestro número de soldados a esa realidad. Es decir, es un proceso muy complejo de adaptación de la doctrina y de sus consecuencias a una realidad cambiante. Ése es el gran reto de las Fuerzas Armadas. Y los países sajones tienen una extraordinaria tradición de ser valientes en esos temas. Cuando hacen una revisión, la hacen a fondo. Tenemos que aprender de esa manera de hacer las cosas. Hemos hecho una directiva de Defensa nacional que en algo ya ha cambiado. Hemos sido valientes al decir: España es responsable de su seguridad. No lo es la OTAN ni la UE. Luego es la OTAN y la UE. Ese es el primer vuelco que hemos dado al concepto de cómo vemos la seguridad como servicio. No ha sido especialmente aceptado por determinadas maneras de ver las cosas políticamente, pero es bastante obvio que no se puede pedir que los demás suplan nuestras incompetencias. Las alianzas se rompen por el eslabón más débil. Ésa es nuestra obligación, con poco o mucho dinero. Supliremos la falta de recursos pero esa falta de recursos no puede ser estructural sino coyuntural. En eso está este ministro que le habla, mi equipo, las Fuerzas Armadas y ojalá en esto esté la sociedad española.

Fuente: LaRazon.es

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