El ‘exceso de peso’ del submarino S-80 retrasará la primera unidad hasta 2018

20/01/2014 - El Confidencial -

Los arreglos por el exceso de peso en el S-80, el modelo de submarino que construye Navantia para la Armada española, pueden retrasar su entrega aún más de lo previsto y que la primera unidad, el Isaac Peral, no esté operativa hasta 2018. Representantes del Ministerio de Defensa y de la empresa estatal especializada en la construcción de barcos de guerra se reúnen periódicamente para acordar el coste del rediseño y el nuevo calendario para la finalización del proyecto que esperan cerrar antes del verano, pero las fechas que manejan son cada vez más lejanas, según ha sabido El Confidencial.

Para que el primer S-80 esté plenamente operativo y con el periodo de pruebas en la Armada superado, se calcula que pueden quedar aún 4 años de trabajo entre ingeniería, construcción y pruebas antes de entrar definitivamente en servicio. El Gobierno y la empresa asumen los fallos y retrasos del proyecto porque al final la Armada tendrá uno de los submarinos más avanzados del mundo y Navantia habrá dado un paso más en el desarrollo de tecnología punta y en capacidad para la exportación; pero de momento se agrava el problema de la operatividad de la ya de por sí corta flota submarina española.

La construcción de los S-80 empezó en 2005 con el objetivo de que en 2012 estuviera listo el primero de una serie de cuatro que podía ampliarse a seis. En 2008 se retrasó un año esa previsión. La Armada había empezado a dar de baja a sus submarinos más antiguos, los adquiridos en los años setenta, hasta quedarse con 4 de los 7 con que contaba en 2006.  El proyecto era prolongar la vida operativa de esos 4 viejos S-70 de la serie Galerna hasta la entrega gradual de los modernos S-80, entre 2013 y 2015.

Al descubrirse en la primavera del pasado año que el “balance de pesos” mal calculado impedía al Isaac Peral emerger como debía, todos los planes de relevos en la Armada se vinieron abajo. Se habló entonces de otro retraso de “un año o año y medio” en el proyecto. Después de contratar los servicios de una empresa estadounidense especializada en submarinos para que revisara el proyecto, las conclusiones de la auditoría (alargar hasta siete metros el casco) apuntaron a plazos más dilatados de entrega, pero dentro de 2015.


De entrada, el Ministerio de Defensa necesita invertir unos 30 millones de euros para que el más moderno de los submarinos de la serie S-70, el Tramontana, pase otra gran carena (operación de desmontaje y montaje total) pese a llevar 29 años en servicio, con el fin de alargar su vida operativa hasta el límite: 2018. Las labores de revisión empezarán en las próximas semanas en los astilleros de Navantia, una vez que el Gobierno apruebe el presupuesto extraordinario correspondiente.

La Armada se arriesga a contar con sólo uno o dos submarinos operativos en un largo periodo de tiempo antes de la entrega del primer S-80, un problema que afecta a la seguridad nacional y a los compromisos adquiridos con la OTAN en las misiones internacionales. El Tramontana participó en 2002 en la operación para recuperar el islote de Perejil cuando fue ocupado por Marruecos y también formó parte del dispositivo de vigilancia establecido durante 2011 por los países occidentales en la guerra civil de Libia para seguir los movimientos de las fuerzas de Gadafi.

En el Ministerio de Defensa aseguran que, pese a los problemas surgidos en el proyecto del S-80, mantienen el techo de gasto destinado al mismo (2.136 millones de euros) y que Navantia tendrá que redefinir la construcción de los 4 submarinos previstos sin salirse de esa cifra, aunque suponga construir uno menos.

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