El día 11 del 11 del 2020 se celebró la onomástica del soldado San Martín. Este mismo día se anunció que miles de policías y guardias civiles cobrarán con efectividad del uno de noviembre toda la equiparación salarial. En tres años, los miembros de estos Cuerpos de Seguridad del Estado sumarán a sus nóminas 831 millones de euros en conjunto. ¿Y para las Fuerzas Armadas? 24,4€ para el soldado. Pero hablemos de Martin y su significado.

“Martín Martín” es una expresión que deriva del mundo militar y que viene a completar a otras mencionadas en un artículo previo que hablaba de las lustrosas lisonjas del mal pagador que el sufrido soldado recibe del Estado. Martín Martín significa pagar al contado, pero su origen no escapa a ninguno, que tiene otro significado a partir del juego de palabras del sinónimo Martín: el de “al soldado dinero a tocateja”.

El soldado recibe innumerables nombres según los países y lenguas utilizadas, pero parece que el término del dinero que se ha de pagar al militar ha prevalecido en los países del mundo occidental y es ampliamente aceptado en el resto. Así se usa el término soldado en español o portugués, soldier en inglés, soldat en alemán, francés o ruso, soldato en italiano…Término que es una lexicalización del pago al soldado (solidata), por cuanto incorpora una palabra nueva al léxico por medio de la sinonimia, a partir del lenguaje derivado de un uso funcional. El pago al soldado se convierte en un sinónimo del término legionario (en latín legionarius), es decir, del profesional de las armas que tan pronto combatía en las Galias como construía un puente o una vía romana, ayudaba en las catástrofes y crisis o en cualquier otra cosa que le fuera demandada. Demanda ejercida, dentro de la legalidad que imponía el Senado, por el que tenía el mando o la capacidad de mando. El famoso “imperium”: “imperium domi” en su ámbito civil o “imperium militae” cuando el mando lo ejercía un militar.

Queda claro que pagar al legionario era imprescindible tanto para los romanos como posteriormente para los países del medioevo, y de esa forma de mucho pagar nace el sinónimo soldado. Pues ese pago hoy se ha convertido en un salario mínimo de 900 euros al mes, que aleja a las Fuerzas Armadas de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Difícil de entender esta diferencia pues no se reconoce mediante hechos fehacientes, sin distinciones de ninguna especie, el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren, en especial, una remuneración que proporcione a los trabajadores un salario digno y equitativo por realizar un trabajo de igual valor. Todos somos iguales, pero unos más que otros, citando a George Orwell1.

Ser militar es una honrosa y sacrificada profesión que da nombre o apellidos (Soldado, Martín o Martínez) en España a nada más y nada menos que a 2.767.104 personas de todo el arco iris, según datos del INI (invitamos a comparar con Panadero, Herrero, Carnicero…). Puede que el lector al ver Martín o Martínez no vea la conexión con soldado, no hay problema vamos a ayudarle. Martín es un apellido patronímico, derivado del nombre Martín, del latín Martinus, de Mars, Martis, dios romano de la guerra, y ha sido usado tanto en tiempos de los romanos como durante toda la edad media para distinguir por nombre o apellido a aquellos que se dedicaban al oficio de las armas.

Pues esta sacrificada profesión de martines no quiere ser pagada con “chusco” de palabrería bufa. Corresponde, por tanto, urgentemente que en los Presupuestos Generales del Estado se reconozca que su valedor constitucional y su ordenado silencio no les convierte en ciudadanos de tercera. La equiparación salarial debe iniciarse con un incremento de 100€ al mes para todos los empleos.

Los chinos, el día 11 del 11, celebran con compras el día del soltero, nosotros el del soldado mal pagado.

Al soldado Martín Martín.

 


1 Rebelión en la granja es una fábula distópica del escritor inglés George Orwell.

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