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La movilidad geográfica a la que está sujeto el militar implica que, en muchas ocasiones, la residencia habitual sea un alojamiento logístico (una habitación) y el domicilio familiar esté a cientos de kilómetros. Con la crisis sanitaria, muchos militares han quedado confinados en los alojamientos logísticos, con unas condiciones de habitabilidad muy mejorables y con la consiguiente desatención a sus respectivas familias.

El viernes 24 de abril el Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra mediante oficio estableció que “a partir de la fecha y hasta nueva orden, NO se autorizan los desplazamientos al domicilio familiar cuando éste sea diferente de su residencia habitual”.

Por Resolución 551/07160/20, de 7 de mayo de 2020 del Director de Enseñanza, Instrucción, Adiestramiento y Evaluación (BOD nº 99 de 18/5/2020) se anula la convocatoria de los cursos así como todos los actos derivados de la misma.

 

 

El lector ha leído bien, es la gran estafa, y los estafados, una vez más, son los suboficiales de las Fuerzas Armadas. Ahora a cuenta de las segundas especialidades para el personal militar. La Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar1, establece que a partir de determinados empleos los militares “reorientarán su perfil profesional para el cumplimiento de tareas en distintos campos de actividad”. Se supone que con la idea de un mayor aprovechamiento de la experiencia conseguida tras los primeros empleos, contando con una mayor edad en el personal, dándoles mayor formación y, se supone, convirtiendo la carrera militar en algo más atractivo para el personal a la vez que beneficioso para la institución.

Desde el 2007 han pasado trece años y el asunto de las especialidades del segundo tramo de la carrera militar sigue sin desarrollarse. En la actualidad está a punto de ser informado por el Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas un proyecto de Real Decreto sobre segundas especialidades, que resulta ser como una carcasa completamente vacía, realizado de espaldas a las asociaciones profesionales y sin tener muy claro para qué quieren las Fuerzas Armadas estas segundas especialidades. Simultáneamente, el Ejército de Tierra ha publicado en el BOD una convocatoria de cursos de Técnico Especialista Militar para algunos de los sargentos 1º que han terminado el curso de ascenso a brigada. No habrá para todos. Ya tenemos uno de los problemas.

07/11/2016 -

Comienza a ser práctica habitual en las Unidades la falta de pago de los anticipos de las comisiones de servicio, así como el desmedido retraso en la liquidación de las mismas. Con lo que el militar acaba haciéndole un préstamo sin intereses al Ministerio de Defensa, a costa de su peculio particular, al tener que hacer frente a todos los gastos ocasionados.

Todo ello con la excusa de la situación económica actual y en claro incumplimiento del Real Decreto 462/2002, de 24 de mayo, sobre indemnizaciones por razón del servicio que otorga el derecho de anticipo.

11/01/2015 - Inseguridad jurídica, desmoralización, envejecimiento y abandono, son palabras que describen fielmente lo que nos viene sucediendo a los suboficiales de los tres ejércitos desde la entrada en vigor de la Ley 17/1989, reguladora del régimen del personal militar. Las Leyes 17/1999, de régimen del personal de las Fuerzas Armadas y la 39/2007, de la carrera militar, no hicieron más que consolidar un permanente estado de indefensión.