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El importe a pagar de la cuota integral disminuirá si el alta se produce en el segundo o tercer cuatrimestre, según la siguiente tabla:

Cuotas segun fecha alta 2020

En el siguiente cuadro se resumen las diferentes coberturas según el tipo de cuota:

Cuadro Coberturas 2020 Completo2 

 

 

OTRA INFORMACIÓN DE INTERÉS:

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IMPORTANTE: está Vd. en una página segura. El Protocolo seguro de transferencia, es un protocolo de aplicación, destinado a la transferencia segura de datos. Es utilizado principalmente por entidades bancarias, tiendas en línea, y cualquier tipo de servicio que requiera el envío de datos personales o contraseñas.

El sistema HTTPS utiliza un cifrado basado en SSL/TLS para crear un canal cifrado más apropiado para el tráfico de información sensible que el protocolo HTTP. De este modo se consigue que la información sensible (usuario y claves de acceso) no pueda ser usada por un atacante que haya conseguido interceptar la transferencia de datos de la conexión, ya que lo único que obtendrá será un flujo de datos cifrados que le resultará imposible de descifrar.

TODA LA PAGINA DE ASFASPRO ES UNA PAGINA SEGURA, no solo este apartado (Lo sabrá porque siempre se encontrará detrás de https:// en lugar de http://)

Quiero saber más sobre https

“La crisis económica sufrida por nuestro país en los últimos años junto con una política de personal fracasada ha sumido a la profesión militar en la marginación social y retributiva.” Estas palabras las expresamos ya en el manifiesto que en febrero del 2019 presentamos al comunicar que habíamos solicitado un pleno extraordinario del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas para tratar de conseguir el reconocimiento retributivo de la profesión militar.

“La crisis económica sufrida por nuestro país en los últimos años junto con una política de personal fracasada ha sumido a la profesión militar en la marginación social y retributiva.” Estas palabras las expresamos ya en el manifiesto que en febrero del 2019 presentamos al comunicar que habíamos solicitado un pleno extraordinario del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas para tratar de conseguir el reconocimiento retributivo de la profesión militar. Ha pasado más de un año y no seguimos igual, estamos peor. La crisis del COVID-19 ha permitido que los ciudadanos comprueben directamente que las Fuerzas Armadas constituimos el último recurso ante situaciones de riesgo, trabajando codo con codo junto a otros profesionales de otros gremios. Ahora una crisis económica se suma a la sanitaria, y en esta nueva normalidad observamos de nuevo que hay dinero para todos excepto para los militares.

A estas alturas del siglo XXI es casi imposible que pueda haber un solo suboficial al que la profusión legislativa de estas tres últimas décadas no haya afectado en mayor o menor medida a su carrera profesional y a su vida personal y familiar. Además, no nos cansaremos de repetir que la profesionalización iniciada en el año 1989 sigue pendiente de finalización por culpa de los complejos, la falta de voluntad y los errores de concepto que impiden reconocer abiertamente la singularidad de la profesión militar, con todo lo que conlleva. 

Durante todos estos años, a pesar de que son muy pocos los que se atreven a reconocerlo (aunque con la boca pequeña) y de la incomprensible ausencia de la más mínima autocrítica en prólogos y discursos, se han cometido errores muy graves en materia del régimen del personal militar, que han sumido a miles de suboficiales y a algunos otros militares en una constante inseguridad jurídica y en un estado de frustración casi permanente.