La Armada retira un lote de munición de los años 80 tras un accidente grave

14/09/2015 - Estrella Digital -

La Armada ha dado orden de retirar la munición del lote 111-SB-05/80 tras un grave accidente en el que un infante de marina ha sufrido lesiones severas en un ojo al disparar una ametralladora MG-42. Se trata de un lote de munición fabricada en los años 80, aún en servicio en la Armada, según ha podido saber EstrellaDigital.es de fuentes de la marina de guerra. El Estado Mayor de la Armada ha decidido que no se utilice esta munición “hasta el esclarecimiento de las causas del accidente”. Este suceso ha recibido la clasificación "Bravo", el segundo más grave previsto por las normas de Seguridad Operativa (SEGOP), es decir con daños personales y que requiere medidas correctivas de acción inmediata.

El incidente, que sucedió a bordo de la fragata “Santa María” el pasado 15 de agosto en aguas del Mediterráneo oriental (cerca de Turquía), tuvo lugar al hacer ejercicios de tiro con una ametralladora MG-42, con munición del calibre 7,62. El infante de marina herido es uno de los componentes del equipo MIO (Maritime Interdiction OperationsOperaciones de Interdicción Marítima) que están a bordo de estos buques de la Armada en las misiones de patrullaje antiterrorista. Es decir, del equipo de Infantería de Marina de intervención que se ocupa de abordajes en caso de buques interceptados sospechosos.

La prohibición de uso de esta munición ha sido ordenada por el equipo que se encarga de investigar el mismo, como precaución dada la antigüedad de fabricación de esta remesa de munición. La misma orden se ha transmitido por toda la cadena de unidades de la Armada, desde la flota, a la fuerza anfibia, hasta la flota de submarinos. Por norma general, en el ámbito militar, se considera que una munición está en estado óptimo de uso hasta 15 años después de su fabricación, prorrogables. Sin embargo, en el caso de armas automáticas –como es la ametralladora MG–, la caducidad se estima en 10 años, tanto de la bala normal como de las trazadoras, ya que cada cuatro balas hay una trazadora en el peine de municiones. El lote con que disparaba la unidad embarcada de Infantería de Marina en la “Santa María” estaba fabricado hace 35 años. No obstante, las Fuerzas Armadas disponen de unidades logísticas que pueden calificar y prorrogar el uso operativo de munición más allá de su fecha de caducidad. La Armada no pudo informar ayer oficialmente a este diario sobre el accidente y la retirada de este viejo lote de munición, a pesar de las peticiones de EstrellaDigital.

El uso de munición presuntamente caducada ha provocado más accidentes –algunos mortales– en las Fuerzas Armadas. Durante la misión de Afganistán el consumo de munición fue considerable, pero la presencia de lotes antiguos es, según expertos consultados, “un mal endémico” en las FAS españolas.

Fuentes del Cuartel General de Armada, conocedoras del accidente y la investigación, explican que se da la confluencia de dos materiales de mucha antigüedad, aún en servicio en la Armada. La ametralladora MG-42 (su versión 3), de dotación en la Infantería de Marina, es una evolución de la se usó generalizadamente por el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial. Se fabricó bajo licencia de la compañía alemana Rheinmetall por la española Santa Bárbara en los años 50 del siglo pasado. A pesar de la antigüedad de su diseño, sigue estando en servicio en innumerables ejércitos, debido a su versatilidad y dureza, si bien ha sido adaptada al calibre 7,62 respecto a su original (MG-42), que es el calibre estándar en la OTAN.

Infante de marina mg-42 hummer

Un infante de marina a bordo de un vehículo Hummer disparando una ametralladora MG-42 como la del accidente.

La fragata “Santa María” pasó parte de julio y casi todo agosto navegando por el Mediterráneo participando en la operación “Active Endeavour” contra el terrorismo en aguas de este mar. Estaba encuadrada en la Agrupación Permanente de Escoltas de la OTAN (SNMG-2) junto al buque de aprovisionamiento español “Cantabria” y una flota compuesta por naves turcas, norteamericanas, alemanas y canadienses. Se trata de una misión de la OTAN en marcha desde los atentados del 11S de 2001, cuyo objetivo era controlar los movimientos de posibles terroristas y barcos con armas de destrucción masiva en el Mediterráneo. Hoy está más volcada a la gestión de las crisis Siria y Libia. La fragata “Santa María” regresó a su base de Rota el 28 de agosto. El infante de marina permanece ingresado en el Hospital Central de la Defensa, “Gómez Ulla”, de Madrid, con heridas graves.

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