Un año desde la ventana

 23/12/2014 - Infodefensa.com -

Cuando está a punto de finalizar el año es el momento de repasar los principales acontecimientos que se han producido en 2014 para el mundo de la defensa, especialmente para el sector industrial, y que hemos intentado reflejar desde esta Ventana como observadores atentos.

En el plano internacional se han producido dos hitos significativos. En el ámbito europeo las decisiones del Consejo de la UE, en especial las relacionadas con la aplicación de las reglas del mercado interior, se han plasmado en una hoja de ruta que ha centrado buena parte del debate sobre el futuro del sector industrial de defensa por las repercusiones de la aplicación de la Directiva 2009/81. En el ámbito transatlántico las decisiones de la cumbre de Gales han planteado, entre otras cosas, la necesidad de frenar los descensos en los presupuestos de defensa de los países europeos de la Alianza para incrementarlos progresivamente.

Capacidad industrial y esfuerzo financiero en defensa están directamente ligados a la libertad de acción y a la soberanía de los Estados. Así lo reflejan los acuerdos bilaterales franco-británicos cuyo desarrollo ha tenido un impulso importante tras la cumbre bilateral de enero pasado, en la que ambos países acordaron realizar nuevas inversiones en proyectos industriales bilaterales directamente ligados a cuestiones esenciales de seguridad.

La necesidad de impulsar el desarrollo del sector industrial de defensa, una nueva tarea que se ha asignado al Ministerio de Defensa español, pasa necesariamente por mantener un nivel de inversiones suficiente y establecer estrategias de futuro. Aspectos ambos, de suficiente importancia, para centrar el debate doméstico.

Lamentablemente en España el debate sobre defensa estuvo ausente en la campaña electoral al Parlamento europeo. Sin embargo, los parlamentarios europeos, incluyendo los españoles, deberán revisar el informe sobre aplicación de la Directiva 2009/81 que debe presentarse el próximo mes de junio.

El Parlamento nacional, que aprobó una resolución para impulsar la Política Europea de Seguridad y Defensa tras el debate del Estado de la Nación, ha centrado sus discusiones en el complejo asunto de la financiación de los programas especiales de armamento, necesarios para las Fuerzas Armadas e imprescindibles para el tejido industrial nacional. Un debate no exento de posiciones demagógicas y que, salvo posiciones planteadas por algunas personalidades, se aleja del problema real, cual es la necesidad de establecer un marco financiero estable para la defensa española.

La presentación del proyecto de presupuesto ratificó el compromiso de frenar los recortes en defensa, de forma coherente con la posición de España en el ámbito nacional como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Pero también de forma coherente con la necesidad de impulsar el desarrollo industrial, especialmente en dos sectores esenciales, como son el terrestre y el naval. Ambos especialmente importantes como elementos tractores de la actividad económica en algunas regiones españolas especialmente sensibles. Pero también sectores en los que, a nivel europeo, se han producido algunos movimientos de racionalización cuyos resultados podrían tener repercusiones también en una posible reestructuración a nivel nacional.

La reprogramación acordada por el Consejo de Ministros en agosto, permite asumir compromisos contractuales, abordar la construcción de dos nuevos BAM, completar el programa de helicópteros EC135, y continuar con el esquema de prefinanciación por parte del Ministerio de Industria. Un esquema gracias al cual podrá disponerse de financiación inicial para el establecimiento de nuevos programas tecnológicos asociados a los futuros vehículos 8x8 y fragatas F110. Un mecanismo no exento de dificultades pero que permite al presupuesto ordinario del Ministerio de Defensa centrarse en el sostenimiento de los sistemas en servicio. El soporte industrial en ese sostenimiento es igualmente esencial para garantizar la seguridad del suministro, donde existe amplio margen de mejora revisando el actual esquema de adjudicaciones a precio o el uso extendido de procedimientos de contratación sin publicidad.

Pero el esfuerzo debería trasladarse, sin necesidad de realizar grandes inversiones, también a sectores donde la actividad industrial privada, especialmente de PYMES, es activa y se ofrecen soluciones tecnológicamente interesantes. El subsector de los sistemas no tripulados pudiera ser el ejemplo más significativo, aunque no el único.

La nueva organización de la Secretaría de Estado, una reestructuración sin duda significativa, debe servir no solo como un nuevo modelo para la gestión más eficiente de los programas sino que debe plantear también un nuevo modelo de relación industria-defensa, mediante una mejor comunicación y una mayor coherencia y previsión en cuanto a la asignación de recursos que permita establecer estrategias comunes a largo plazo.

La situación internacional, en la que España quiere jugar un papel activo, requiere unas Fuerzas Armadas bien equipadas y para ello se necesita un soporte industrial sólido, que sea capaz de desenvolverse con garantías fuera de nuestras fronteras. Porque la industria de defensa es un elemento esencial para el desarrollo tecnológico y económico. El binomio Fuerzas Armadas – Industria, adecuadamente combinado, puede contribuir al desarrollo económico nacional, siempre y cuando la sociedad española esté dispuesta a realizar un esfuerzo solidario.

Sin duda durante el año 15 habrá que continuar observando atentamente la evolución de los acontecimientos en Europa en el plano regulatorio, y las iniciativas industriales que puedan producirse de cara a la racionalización futura del sector en ese entorno. Pero sobre todo es en el ámbito nacional donde, en un año electoral, deberemos estar atentos a la evolución de unos acontecimientos que pueden condicionar de forma sustantiva el futuro.

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