Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, que constituyen el código de conducta de los militares, definen los principios éticos y las reglas de comportamiento de acuerdo con la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico. Deben servir de guía a todos los militares para fomentar y exigir el exacto cumplimiento del deber, inspirado en el amor a España, y en el honor, disciplina y valor.
 
 

Los militares españoles ya van a la guerra. Así por lo menos quiere reconocerlo el PSOE, que solicitará en la comisión de Defensa del Congreso de los Diputados que se modifique el texto de las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, para que se reconozca que la guerra es uno de los escenarios en los que los militares realizan su trabajo.

Lo rocambolesco del asunto es que estas Reales Ordenanzas se aprobaron en 2009, cuando el socialista José Luis Rodríguez Zapatero estaba en el Gobierno y Carmen Chacón al frente del ministerio de Defensa, y entonces el propio PSOE fue el encargado de que el término "guerra" no apareciese ni mucho menos en la redacción de las mismas.

En una iniciativa registrada por el ex secretario de Estado Diego López Garrido, los socialistas recuerdan que en la última gran ley sobre materia militar aprobada en la Cámara Baja, la Ley de Derechos y Deberes en 2011, se hacía "referencia explícita a los diferentes escenarios de crisis, conflicto o guerra en los que el militar puede desempeñar sus cometidos y tener que afrontar situaciones de combate".

Este escenario no aparece reflejado en la Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, que fueron aprobadas en 2009. La razón es que para la elaboración de las mismas se utilizó un párrafo de la Ley de Carrera Militar, exactamente, su artículo 4, en el que se señala que el militar debe estar "preparado para afrontar, con valor, abnegación y espíritu de servicio situaciones de combate, cualesquiera que sean las misiones de las Fuerzas Armadas en las que desempeñe sus cometidos y ejerza sus funciones".

La Ley de Carrera Militar y las Reales Ordenanzas fueron aprobadas cuando el Gobierno Zapatero vendía en lado más pacifista y promocionaba las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior, entre ellas, la guerra de Afganistán, como misiones únicamente humanitarias.

Por el contrario, la Ley de Derechos y Deberes fue aprobada en la recta final de su mandato, cuando la propia Chacón ya reconocía, aunque con eufemismo, que las tropas españolas desplegadas en Afganistán se encontraban en un escenario bélico y cuando el Ejecutivo de Zapatero negociaba, por ejemplo, la participación española en el escudo antimisiles de la OTAN.

Fuente: LibertadDigital

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