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El personal militar no tiene quien le quiera.

ASFASPRO denuncia que en pleno aumento del presupuesto de Defensa la parte del león se la lleva el mundo empresarial y para el personal militar solamente hay migajas, en el mejor de los casos.

Vigo, 28 de mayo de 2026 – Protagonistas en los últimos años por el brillante papel desempeñado por los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas durante las sucesivas crisis (hantavirus, pandemia, volcán de La Palma, DANA en tierras valencianas, incendios, nevadas, terremotos…) y con los medios de comunicación y la sociedad entera reconociendo su labor, la ministra Robles continúa siendo incapaz de solucionar ni uno solo de los problemas de este sufrido y sacrificado personal.

Sucede así con la declaración de la militar como profesión de riesgo, que se ha tomado en consideración, pero de momento la ministra de Defensa se cuelga una medalla afirmando que hay un proyecto en marcha, pero a las asociaciones profesionales no nos ha enseñado ni un esquema en media cuartilla. La memoria es muy mala, y nos acordamos que hace años también hablaba de un potente proyecto para arreglar nuestras maltrechas retribuciones, proyecto que no podía enseñar porque se acercaban elecciones. Elecciones hubo, pero ni proyecto de retribuciones ni nada que se le pareciera.

Respecto a retribuciones, este año se le ha llenado la boca con un incremento en el complemento específico, complemento ligado al puesto de trabajo ocupado, que no alcanza para todos los militares, que para los afortunados ha supuesto entre 10 y 40 € brutos al mes. Un complemento en el que la diferencia mensual con el percibido a igualdad de empleo y especialidad en la Guardia Civil ronda los 600 €. Nuestros sargentos siguen queriendo cambiar de cuerpo perdiendo categoría profesional.

Últimamente ha sacado pecho anunciando a bombo y platillo un nuevo título de técnico superior para los suboficiales de Infantería que no mejora nada al reconocimiento académico y social de la categoría intermedia de las Fuerzas Armadas. Llevamos una década pidiendo para el suboficial un grado universitario específico militar o equivalente, de idéntica manera a como ha sucedido con maestros, enfermeros o subinspectores de policía. Pero parece que con morir por la Patria tenemos suficiente, no se reconoce ni la preparación técnica ni el trabajo diario del suboficial.

Y así con todo. Los militares tenemos un grave problema de alojamiento cada vez que nos cambian de guarnición, que llevamos años exponiendo, pero…. Hay miles de metros cuadrados para ceder a ayuntamientos que los urbanicen, pero no hay para los de la casa, para éstos primer tiempo de saludo.

Ha dejado de ser noticia que el Consejo de Ministros apruebe cada semana ingentes partidas destinadas a la industria de Defensa. En marzo 1300 millones de euros para “necesidades ineludibles”, en abril 724 millones para adquirir vehículos todo terreno y otros 15’6 millones para prácticas de simuladores de aeronaves, hace pocos días 124 millones para mejorar cibercapacidades y ayudar a Ucrania. Así, mes tras mes. Nos parecería bien si el gasto en Defensa fuese equilibrado, pero no lo es en absoluto. De los tres elementos que intervienen en el combate, el medio físico (ahora también cibernético) es el que es en cada caso, pero se puede influir en los otros dos, el armamento y el combatiente, pero da la impresión que el Ministerio de Defensa solamente se preocupa por los sistemas de armas o por quienes los fabrican, despreciando al personal que debe hacerlos servir, justamente el elemento más importante de la ecuación.

Al gobierno no le importa regar con miles de millones a las empresas de Defensa, en cualquier campo industrial, pero dedicar esfuerzo, medios y dinero a mejorar las condiciones de trabajo de los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas es harina de otro costal. En lo que respecta al personal, se va a ver estos días, hay palabrería, excusas, el “no hay dinero”, el “ahora no es el momento”, “pero sois los mejores”, el “todo lo sacrificáis por los valores y el cumplimiento de vuestra misión”, … Pero lo que no hay, por lo menos no se ve ni se percibe, es la voluntad de dignificar la profesión militar. Y ya estamos pagando el precio, la profesión militar no es atractiva, hay dificultades para reclutar y retener a los mejores, y esto es un grave problema para la Defensa Nacional.

Se nos van a dedicar muchas y bonitas palabras, pero los problemas que sufre el personal militar no solo no se van a solucionar, sino que se siguen enquistando, y el año que viene estaremos peor.

¡Feliz Día de las Fuerzas Armadas!