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Funciones a la carta

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Este inicio de verano suben los termómetros en toda España, y el humo de los incendios en numerosos lugares de la geografía nacional. De nuevo es necesario recurrir a los militares para ganar la batalla al fuego, desde el aire y desde el suelo. Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias deben esforzarse y arriesgarse para, en compañía de otros cuerpos, neutralizar el peligro. Nada nuevo, lo mismo que al año pasado y que el anterior. Tampoco es nuevo que el único pago recibido por los militares sea fundamentalmente agradecimiento, como ha hecho la Sra. Ministra de Defensa.

Las retribuciones del personal militar es asunto que merece periódicamente la atención de los medios de comunicación: están en una situación grave, como reconoció ya en febrero de 2018 el Congreso de los Diputados, como informó el Observatorio de la Vida Militar en su memoria informe correspondiente a 2016, el mismo Jefe de Estado Mayor de la Defensa lo ha expuesto en sede parlamentaria este año. Un pleno extraordinario del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas monográfico sobre retribuciones tuvo lugar el 28 de marzo de 2019, que se clausuró sin llegar a tratar el asunto porque la Sra. Ministra decía que no quería hacer electoralismo con el tema. En el último pleno ordinario del Consejo de Personal, el pasado 20 de junio, las asociaciones volvieron a traer el tema retributivo. La respuesta del ministerio es que estaba en funciones.

Esta primavera ha habido muchos “viernes sociales “que han supuesto mejoras para determinados colectivos, pero no para los militares, pese a existir consenso parlamentario sobre la imperiosa necesidad de dignificar los salarios de los militares. Pero para las retribuciones, la ministra está en funciones.

Casualmente no se aplica este argumento cuando el ministerio promueve proyectos de reales decretos sobre ordenación de la enseñanza militar y sobre ingreso y promoción en las Fuerzas Armadas que son lesivos para la carrera y la promoción interna de los suboficiales. Ni se acude al diálogo para consensuar estos aspectos. Al final lo único que ofrece el Ministerio de Defensa a su personal son excusas de mal pagador, y una apisonadora para eliminar derechos profesionales.