El COVID-19 se ha llevado muchas cosas por delante, y una de ellas ha sido el desfile militar del 12 de octubre en Madrid. Muchos actos militares, formaciones en aniversarios, patronas, días de la unidad… han dejado de celebrarse desde que llegó la pandemia. Los compañeros caídos siempre estarán en nuestro recuerdo, y los actos ya volverán cuando se pueda, no hay problema. El orden cerrado no es precisamente la principal ocupación de nuestras Fuerzas Armadas. No debería hacer falta explicarlo a los ciudadanos, que han podido ver directamente en las calles a nuestras tropas trabajar en ocupaciones diversas, controlando y vigilando áreas, descontaminando infraestructuras, habilitando hospitales de campaña, custodiando y trasladando cadáveres… Tareas para las cuales están sobradamente preparados, además de seguir cumpliendo con otras para las que han seguido adiestrándose durante este año, como tiros con armas ligeras, fuegos de artillería… porque no lo olvidemos, nuestros ejércitos existen porque la sociedad necesita unos elementos de combate para su defensa, aunque a veces esto cae en el olvido.

Nuestras Fuerzas Armadas no son una ONG humanitaria que se dedica a repartir alimentos a poblaciones que han sufrido desgracias naturales o conflictos armados, lo cual no significa que no hayan desempeñado un importantísimo papel atendiendo a miles de personas en situaciones de crisis humanitaria, cuando había que intervenir en un ambiente en el que la violencia y la ausencia de infraestructuras y de autoridad local no permitía que estas entidades sin armas pudieran actuar sin la protección adecuada.

La Comisión de Defensa del Congreso ha debatido este martes, 29 de septiembre, varias proposiciones no de Ley, entre las que destacan la relativa a la adopción de medidas para la adecuación salarial del personal de las Fuerzas Armadas y la relativa a que los enfermos de coronavirus (COVID-19) de entre los miembros de las Fuerzas Armadas que hayan participado en todo tipo de actividades de contención de la pandemia y lucha contra la misma, sean reconocidos como infectados y, en su caso, fallecidos en acto de servicio o como consecuencia del mismo.

 

ORDEN DEL DÍA

- Relativa a la adopción de medidas para la adecuación salarial del personal de las Fuerzas Armadas.

BOCG, serie D , número 49 , de 10 de Marzo de 2020  PDF
(Núm. Exp. 161/000285/0000)

De complejos pandemias y militares 1 300420El impacto emocional que la actual crisis sanitaria está provocando entre los ciudadanos por los miles de fallecidos y contagiados, el largo y hasta ahora desconocido confinamiento y el miedo, la angustia o la desesperación por el incierto futuro que se nos presenta, ha puesto en el primer plano de la actualidad la impagable labor de diversos profesionales que hasta ahora eran casi invisibles o estaban situados en el rincón secundario entre las prioridades de una sociedad acostumbrada a que la mayoría de sus problemas habituales no pudiesen derivar en enfermar gravemente de manera masiva y de un día para otro, con el posible resultado de muerte. Esta es una cruda realidad que hasta hace pocos días nos era muy lejana y que solo vivíamos a través de los telediarios cuando hablaban de epidemias localizadas casi siempre en países de África o del lejano oriente.

Sin embargo, cuando las impactantes imágenes que nos llegaban de China desde comienzos de este año 2020 se trasladaron a nuestros pueblos, ciudades y, sobre todo, hospitales, los trabajadores sanitarios y científicos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas, Bomberos o Protección Civil, además de muchos otros trabajadores como los transportistas, empleados de supermercado, personal de limpieza, vigilantes de seguridad, etc., pasaron a formar parte de la vanguardia dedicada a enfrentarse a la crisis más grave que ha vivido España desde la Guerra Civil, quedando lo verdaderamente superfluo, aunque lamentablemente no en toda su extensión, reducido a formar parte de la en este caso inservible retaguardia.

Las Fuerzas Armadas, como el recluta que afronta sus primeras sesiones de instrucción de orden cerrado con cierto grado de confusión y descoordinación, caminan con el paso cambiado desde el inicio de su profesionalización en el año 1989. Algo muy difícil de explicar si tenemos en cuenta que otros organismos e instituciones, por ejemplo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE), marchan en perfecta sincronía con la sociedad civil por la senda de la modernización y el pleno reconocimiento profesional, social y retributivo de todos sus miembros, cosa que no ocurre con los militares profesionales.

En lo que concierne a las retribuciones, por más que la ministra de Defensa en funciones o su equipo traten de distraer al personal con discursos banales y fuegos de artificio, la sorprendente realidad es que todos los miembros de las Fuerzas Armadas por debajo del empleo de capitán cobrarán, a partir de enero de 2020, menos o considerablemente menos que el componente más moderno de las FCSE (policías autonómicas y locales incluidas), bomberos, etc., por poner algunos ejemplos de profesiones que tienen cierta singularidad por su penosidad, peligrosidad o especial dedicación, al igual que la profesión militar. Estamos hablando de más de cien mil mujeres y hombres que, además de sus misiones o cometidos habituales, soportan la práctica totalidad de las guardias y los servicios.

Desde que a fines de 2017 la entonces Ministra de Defensa Sra. Cospedal anunciara en el pleno del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas la realización de un estudio para actualizar y dignificar las retribuciones del personal militar se han venido sucediendo muchas palabras al respecto pero ningún avance que los hombres y mujeres que sacrifican su vida por España hayan constatado en su nómina. En cambio, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han visto ya dos aumentos que les han supuesto más de 300€ mensuales y están a la espera de un tercero en 2020.

Ha dado igual que todos los grupos parlamentarios del Congreso estuvieran de acuerdo en dignificar los salarios de los militares o que el dictamen de la Comisión de Defensa de esa cámara de 21 de febrero de 2018 en relación con el informe de 2016 del Observatorio de la Vida Militar (OVM) calificara como situación grave la de las retribuciones de los miembros de las Fuerzas Armadas. Ha dado igual que el militar de mayor rango, el general Jefe de Estado Mayor de la Defensa, denunciara en público dos veces, una de las cuales en sede parlamentaria, que los militares tienen las retribuciones más bajas de la Administración y la necesidad ineludible de solucionarlo antes del final de 2019. Ha dado igual que las asociaciones profesionales de miembros de las Fuerzas Armadas forzaran un pleno extraordinario sobre retribuciones que no tuvo contenido por la negativa del Ministerio a avanzar en el tema con la excusa de que el gobierno está en funciones. ¿Excusas de mal pagador? ¿Falta de voluntad?

Este inicio de verano suben los termómetros en toda España, y el humo de los incendios en numerosos lugares de la geografía nacional. De nuevo es necesario recurrir a los militares para ganar la batalla al fuego, desde el aire y desde el suelo. Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias deben esforzarse y arriesgarse para, en compañía de otros cuerpos, neutralizar el peligro. Nada nuevo, lo mismo que al año pasado y que el anterior. Tampoco es nuevo que el único pago recibido por los militares sea fundamentalmente agradecimiento, como ha hecho la Sra. Ministra de Defensa.

Las retribuciones del personal militar es asunto que merece periódicamente la atención de los medios de comunicación: están en una situación grave, como reconoció ya en febrero de 2018 el Congreso de los Diputados, como informó el Observatorio de la Vida Militar en su memoria informe correspondiente a 2016, el mismo Jefe de Estado Mayor de la Defensa lo ha expuesto en sede parlamentaria este año. Un pleno extraordinario del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas monográfico sobre retribuciones tuvo lugar el 28 de marzo de 2019, que se clausuró sin llegar a tratar el asunto porque la Sra. Ministra decía que no quería hacer electoralismo con el tema. En el último pleno ordinario del Consejo de Personal, el pasado 20 de junio, las asociaciones volvieron a traer el tema retributivo. La respuesta del ministerio es que estaba en funciones.

Con la celebración del Día de las Fuerzas Armadas de este año 2019, como viene siendo habitual, los militares hemos estado sometidos durante unos días a un constante bombardeo de halagos caramelizados, a hipócritas sobreactuaciones de algunos políticos o autoridades y, también hay que reconocerlo, al cariño y al respeto de una buena parte de la sociedad civil.

Las demostraciones, las exposiciones de armamento y material y, sobre todo, los vídeos elaborados para la ocasión, han mostrado a los ciudadanos la vida diaria de unos profesionales cuyos cometidos, no exentos de riesgo y que requieren una especial preparación física y técnica, son continuamente despreciados e ignorados por quienes tienen que fijar sus retribuciones.

El gabinete jurídico de ASFASPRO ha conseguido sentencia estimatoria del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que obliga al Ministerio de Defensa a abonar al Subteniente D. Agustín Aznar Sánchez, del Ejército de Tierra, el componente singular del complemento específico por el puesto de trabajo desempeñado de forma interina como Suboficial Mayor de la Brigada de Caballería “Castillejos II”, del Batallón de Zapadores XXII. La cuantía total asciende a 1.221,09 € más los intereses legales correspondientes.

El Tribunal vuelve a incidir, como en sentencias anteriores1, en que los complementos están referenciados al puesto de trabajo realmente desempeñado, de tal manera que, si el recurrente lo ejerció durante el periodo de tiempo que menciona, y así lo acredita suficientemente, es indudable que tiene derecho al percibo de los mismos, aunque tal ejercicio hubiese sido mediante adscripción provisional o sin nombramiento formal alguno, esto es como situación meramente de hecho.

DESPRECIO ABSOLUTO HACIA LA PROFESIÓN MILITAR

Quince meses después del inicio del estudio de la dignificación de las retribuciones del personal de las Fuerzas Armadas, seguimos en la casilla de salida. Y no se ve el final del túnel. El pleno extraordinario del COPERFAS sobre retribuciones para lo único que ha servido ha sido para que el Ministerio dé la razón a las asociaciones sobre la gravedad de la situación de las retribuciones del personal militar de las Fuerzas Armadas, que es insostenible y que necesita con urgencia de un incremento.

A pesar de que ASFASPRO viene exponiendo el grave problema retributivo desde antes que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado iniciasen sus reclamaciones, parece que la Administración pretende asegurar la efectividad de las Fuerzas Armadas, menoscabando los derechos del militar.

Los miles de hombres y mujeres que integramos las Fuerzas Armadas cumplimos con la misión encomendada por nuestra Carta Magna de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. También preservamos la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas. Actualmente participamos en 15 misiones en el exterior, con más de 3.500 compañeros desplegados en 4 continentes. Todo ello como garantes de los derechos de la ciudadanía.

La crisis económica sufrida por nuestro país en los últimos años junto con una política de personal fracasada ha sumido a la profesión militar en la marginación social y retributiva.

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