Ciudadanos, amigos, compañeros de la familia militar, buenos días y gracias por acompañarnos.

Hace justo cuatro días los militares estábamos desfilando por la Castellana. Hoy estamos aquí sin nuestros uniformes, y hemos cambiado las armas por la pancarta, para reivindicar dignidad profesional, y esta comienza por disponer de unas retribuciones dignas.

Reclamar dinero era un tabú para los militares, pero la triste realidad de nuestras nóminas, a la cola de las del personal al servicio de la Administración, nos demuestra que no era un tabú, era dejación de funciones. Las Ordenanzas siempre han insistido en la obligación de velar por los intereses profesionales y personales de los subordinados, pero esto se ha venido entendiendo de manera equivocada. Velar por los intereses de los subordinados implica luchar porque los subordinados tengan una nómina acorde a su formación y a su desempeño. Velar por el prestigio de las Fuerzas Armadas no puede significar asumir que el militar reciba unas retribuciones muy por debajo de las que recibe el personal que realiza funciones similares.

Las principales asociaciones profesionales militares (ASFASPRO, AUME y ATME) denuncian que los brillantes uniformes y los sofisticados medios militares contrastan con los paupérrimos salarios del personal que los usa.

Madrid, 11 de octubre de 2021.

Los cuatro días que separan el 12 del 16 de octubre permitirán ver a los militares ocupando dos veces las calles de Madrid. El martes 12, Día de la Fiesta Nacional, desfile organizado por el Ministerio de Defensa, con las mejores galas y el material más moderno. Los fastos, la parafernalia, las medallas. El sábado 16, manifestación en reclamación de unas retribuciones dignas, organizada por las tres principales asociaciones profesionales (ASFASPRO, AUME y ATME). El personal que afronta las crisis sacrificándolo todo. Las dos caras de la moneda: el material más caro y el personal peor pagado. ¿Pagan los militares este material con el dinero que no entra en su nómina?

COMISIÓN DE DEFENSA

La Mesa de la Cámara, en su reunión del día de hoy, ha adoptado el acuerdo que se indica respecto del asunto de referencia.

Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.

Proposición no de Ley sobre adecuación salarial del personal de las Fuerzas Armadas

ASFASPRO denuncia la situación del personal militar, recurso eficaz del Estado para afrontar cualquier problema, a la vez que se le niega el pan y la sal, con unas retribuciones paupérrimas.

Aún están coleando los ecos por la reciente intervención en Afganistán cuando ya tenemos a las Fuerzas Armadas en primera fila de los actores intervinientes por la erupción volcánica en la isla de La Palma. Como siempre que se producen unas circunstancias de crisis con riesgo para las personas, los militares estamos ahí trabajando para solucionarlas y para paliar las consecuencias. Y vamos a seguir estando, en un suma y sigue: incendios, nevadas, terremotos, crisis migratorias en nuestras fronteras, piratería que afecta a nuestros barcos en el cuerno de África, pandemia… y ahora, actividad volcánica. Lo que sea, si es malo, ahí estaremos los militares. Personal formado y barato, muy barato.

Hartos del ninguneo retributivo al que son sometidos los miembros de las Fuerzas Armadas, las principales asociaciones profesionales militares llaman a salir a la calle

Madrid, 09 de septiembre de 2021.

Los militares llevan mucho tiempo protagonizando en los medios las noticias sobre todo tipo de crisis, especialmente en los últimos dos años (pandemia, incendios, nevadas, fronteras de Ceuta y Melilla, evacuación de Afganistán…). En todas ellas han demostrado con creces su profesionalidad y su buena formación. Por penosa, dura, peligrosa o tensa que haya sido la situación.

Ante el inicio de los trabajos de los próximos Presupuestos Generales del Estado, las tres asociaciones más representativas de las Fuerzas Armadas solicitan que incluyan partidas para mejorar las paupérrimas nóminas militares

 

Madrid, 10 de agosto de 2021.

Tras el reconocimiento retributivo y dignificación de policías y guardias civiles, el gobierno ignora la denigrante situación retributiva de los militares que resulta dramática para miles de ellos, siendo el Ministerio de Defensa el principal responsable de no defender a su personal. Los últimos incrementos recibidos han sido tan irrisorios que todavía han puesto más de manifiesto la grave situación de las nóminas militares.

Hace pocos días el presidente del gobierno se refirió en una rueda de prensa a las soldadas y a los soldados. Podría haber sido una buena noticia si hubiera sido una manifestación de preocupación por la soldada que reciben los soldados, pero no era así. Lamentablemente, el lenguaje políticamente correcto le ha jugado una mala pasada al presidente del gobierno: hablaba de soldados y soldadas como si se refiera a personal militar del mismo empleo pero de distinto sexo. Resulta que la realidad no es esa y que se había colado en el discurso una ultracorrección. Un error, vamos. No había caído en la cuenta de que “en los ejércitos no hay hombres ni mujeres, hay estrellas y galones”.

No es lo mismo un o una general (sea hombre o mujer) que una generala (toque de alarma), un o una coronel que una coronela (bandera de un regimiento), un o una capitán que una capitana (la nave desde la que se comanda una flota), un o una sargento que una sargenta (alabarda que llevaba el sargento1) ni mucho menos el o la soldado que la soldada (el sueldo que percibe un militar). Y llegamos al punto que nos duele, porque el adjetivo que acompaña actualmente a la soldada es paupérrima (de pobre): los y las soldados recibimos una soldada paupérrima. Esa es la triste realidad. Y lo que debería preocupar al presidente del gobierno y a todos los ministros.

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