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Carpas Informativas 30 de Junio y 2 de Julio

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 AGBS, ni para uniformes; dinero para la industria militar pero no para el personal de las Fuerzas Armadas

 ASFASPRO denuncia que en plena época de grandes gastos en defensa el dinero no llega al personal.

Tremp, 30 de junio de 2026 – El próximo viernes 3 de julio tendrá lugar la entrega de despachos a la LI Promoción de la Academia General Básica de Suboficiales (AGBS). ¿Qué panorama profesional se van a encontrar? Uno nada halagüeño según los diputados de la Comisión de Defensa del Congreso, quienes el pasado 20 de mayo aprobaron el Dictamen en relación con el Informe del Observatorio de la Vida Militar (OVM) correspondiente al año 2024. El primer y segundo puntos de este dictamen establecen la necesidad de “Llevar a cabo una adecuación y mejora del salario de los miembros de las Fuerzas Armadas” y “acometer una equiparación retributiva de los militares […] con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Año tras año el OVM presenta su memoria-informe a las comisiones de Defensa de Congreso y Senado, y sus señorías elaboran un dictamen parlamentario. El OVM lleva años y años exponiendo los problemas profesionales sufridos por los militares (retribuciones paupérrimas, falta de alojamientos dignos y asequibles, falta de reconocimiento académico a la formación militar…) y la Comisión de Defensa del Congreso dictamina las medidas necesarias para revertir los problemas. Todo se publica… pero poco o nada se soluciona.

Al llegar a sus unidades de destino, los sargentos que egresarán en Talarn el viernes 3 de julio se encontrarán con la realidad que describe el OVM y denuncian las asociaciones profesionales:

  • Las peores retribuciones de la Administración, precisamente para quienes están obligados a morir y a matar cumpliendo la misión.
  • Problemas de alojamiento, con insuficientes residencias; el Ministerio de Defensa pretende solucionarlo con un “coliving”, anglicismo que maquilla un realquiler de habitaciones a precios excesivos para las retribuciones militares.
  • No se reconoce la totalidad de la enseñanza cursada ni las prácticas realizadas negando a los suboficiales un título de grado universitario, lo que les lastrará en la promoción interna a oficial y en la situación de Servicios en la Administración civil, en la que se les negará el acceso a puestos del subgrupo A2, por el que sí perciben sus emolumentos.

El futuro profesional es incierto y las esperanzas de que mejore son escasas, a tenor de lo sucedido con el flamante Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa aprobado el pasado año. Si en principio se daba a entender que una tercera parte de los 14000 millones de euros presupuestados iban a ir destinados a mejorar la situación del personal, al final del documento el porcentaje se reducía al 6’5%... pero un año después a las unidades no ha llegado nada. En una época de vacas gordas en Defensa el apartado de personal es un queso de Gruyère. Lo viven en primera persona los alumnos de la AGBS, que el año pasado participaron en dos actos militares (desfile de la Fiesta Nacional y acto de jura de bandera en la Básica) sin la uniformidad reglamentaria correspondiente, por problemas de abastecimiento de vestuario: no había suficientes prendas de cabeza ni uniformes para todos.

A este paso pronto les va a tocar pagar la munición cuando vayan al tiro. En realidad, ya ha sucedido algo así, porque se han dedicado excedentes del INVIED (Instituto de Vivienda de Defensa) para atender compras de material y munición, en lugar de dedicar el superávit a mejorar las prestaciones en alojamientos que tanta falta hacen en las guarniciones.

Los sargentos que recibirán su despacho el próximo viernes 3 son unos héroes, porque siguen adelante contra viento y marea. Sus señorías de la Comisión de Defensa del Congreso lo saben, porque en ese mismo dictamen instan al Gobierno a aumentar el número de personal en filas, para parar la sangría de unos ejércitos decrecientes. Para llevarlo a cabo no es suficiente con aumentar el número de plazas ofertadas en las convocatorias de personal, es necesario convertir la profesión militar en atractiva, y las medidas apuntadas en el dictamen indican el camino. De no ser así lo que se multiplicará serán las plazas desiertas.

  

 

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