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Enseñanza de suboficiales: entre la miopía y la superbia

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La ministra de Defensa alardea de gran avance en la enseñanza de suboficiales cuando en realidad es cambiar una mera denominación sin que se modifique el nivel de titulación ni se reconozca la mitad de la carga lectiva de la enseñanza del suboficial.

La Sra. ministra de Defensa, Margarita Robles, ha ido a Toledo, cuna de la Infantería y se ha despachado a gusto vendiendo una “maravillosa” noticia a favor de los suboficiales. Lástima que le ha pasado como cuando hablaba de la “voluntaria” cuarentena del hantavirus. Ni una cuarentena puede ser voluntaria ni un título de técnico superior es lo que deberían obtener los suboficiales de las Fuerzas Armadas como ella pretende.

A la ministra Robles se le llena la boca hablando de compañerismo, solidaridad y servicio público porque sabe perfectamente que los militares practicamos estas virtudes en nuestro día a día. También sabe que quienes están en una formación militar no le van a contestar sus palabras por equivocadas o equívocas que sean. Para eso estamos las asociaciones, para poner voz a quien está sujeto por la disciplina, y lo hacemos cuando, como en esta ocasión, se nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino.

En la Academia de Infantería la ministra vendió como un gran avance la creación de un nuevo título de Técnico Superior de Formación Profesional orientado específicamente al perfil profesional de los suboficiales de Infantería, que presumiblemente busca reforzar la conexión entre la enseñanza militar y el sistema educativo general español. Esto último venimos pidiéndolo en ASFASPRO desde hace lustros, que no años, pero parece que el Ministerio de Defensa es un puro barbecho que no escucha ni siente ni padece.

Que la enseñanza militar necesita un buen repaso para ajustarla a las necesidades de la profesión de las armas venimos explicándolo no solo las asociaciones profesionales sino también un órgano adscrito a las Cortes Generales, el Observatorio de la Vida Militar. Pero da la impresión de que predicamos en el desierto: la carrera militar sigue sin tener en la sociedad española el prestigio que merece, y la profesión militar no es atractiva ni competitiva. Dejando aparte las retribuciones (las peores de la Administración para justo el personal que debe morir y/o matar en cumplimiento de la misión), la falta de reconocimiento de la formación militar de suboficiales desincentiva a nuestros jóvenes.

¿Por qué un suboficial, tras tres años de enseñanza superior no recibe un título de grado universitario que lo afiance a todos los efectos en el subgrupo A2 de personal de la Administración (en el que ya recibe su sueldo)?

¿Por qué se le da un título de formación profesional dejando miles de horas lectivas sin reconocimiento alguno?

¿Por clasismo? ¿Porque no les da la gana a quienes pueden hacerlo? ¿Para mantenerles en una posición eternamente subalterna e impedir su adecuada progresión profesional mediante la promoción interna?

Las consecuencias de este ninguneo ya las están sufriendo las Fuerzas Armadas: la tropa no quiere ser suboficial y muchos suboficiales están anhelando desprenderse de los galones para descender de categoría profesional ingresando en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y en las policías locales y autonómicas, cuerpos en los que van poder optar a una mejor carrera profesional (y a una mejor nómina, dicho sea de paso).

¿Por qué la ministra de Defensa no coge el toro por los cuernos y soluciona de una vez los problemas reales de la enseñanza militar del suboficial dejándose de parches y cambios nominales?

No podemos tener unas Fuerzas Armadas en las que los oficiales sean máster, sin problema alguno, pero para suboficiales solo haya trabas y palabrería hueca, mucha literatura sobre valores, pero pocos avances tangibles. Necesitamos una carrera militar que dé cohesión y continuidad a las tres categorías profesionales militares, y esto exige cambios normativos que reconozcan de una vez la formación que requiere al suboficial para el desempeño de sus cometidos, que debe ser la de un grado universitario específico o equivalente. No pedimos que nos regalen nada, pero sí que se ponga la formación del suboficial en el lugar que le corresponde, como se hizo en su momento con los subinspectores del Cuerpo Nacional de Policía, maestros y enfermeros.

Con remiendos sólo vamos a seguir perdiendo personal (precisamente el personal con más inquietudes y con ganas de progresar), justo en una coyuntura internacional en la que, sin que sea una metáfora, retruenan los cañones. Hoy sabemos dónde retruenan, no sabemos dónde lo harán mañana.

 Propuesta de modificación de la enseñanza de formación de los suboficiales de las Fuerzas Armadas:

https://www.asfaspro.es/ASFASPRO/DOCUMENTOS/2024/120,2024%20Propuesta%20ASFASPRO%20Ense%C3%B1anza%20formacion%20suboficiales.pdf